Hay una línea muy fina la que separa a un médico de un "Semidios" (hijos de los Dioses que salvaban, durante la antigua Grecia, con su labor de héroes). No nos damos cuenta pero a veces, otorgamos demasiada confianza en personas que no se la merecen y entre ellos están los médicos, sobretodo, los de la sanidad pública.

Al margen de los recortes, al margen de ser funcionarios o no, un médico debe a su pacientes la máxima veracidad pues no debe olvidar nunca, que si no fuera por el pago, directo o indirecto que ellos proporcionan, ellos no estarían en dicho cargo.

No voy a entrar en decir quien es mejor o peor facultativo pues eso es más una interpretación propia que para nada sirve ahora al caso.

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Pero sí voy a escuchar a las millones de personas que llevan quejándose, no de los servicios sanitarios, sino de facultativos con nombres y apellidos que lejos de ser humildes con esa función de "semidioses" se lo han creído tanto que actúan como de perdona vidas más que como verdaderos sanadores.

No nos son nada ajenas las listas de espera en España. En cuestión de operaciones, la lista pone hasta los pelos de punta. Echemos un vistazo a algunas comunidades:

  • Cataluña la encabeza con más de ciento ochenta mil pacientes en espera de ser intervenidos, de los cuales, más de setenta y cinco mil deberían ser operados (lo doloroso de este asunto, es que hay muchas personas que no se cuentan en estas listas de espera, ya que por una decisión médica, pasan con "composturas" asegurándoles que su mal, ya sea rotura de clavícula, fisuras en el brazo,… fracturas en los huesos principalmente, se soldaran con el tiempo. Por desgracia, y tal y como está el mercado laboral últimamente, hay mujeres y hombres que no pueden esperar ni dos, ni tres, ni seis meses para reincorporares laboralmente, mas si tienen hijos menores a su cargo, porque exactamente, con una baja de tanto tiempo, corren el riesgo de quedarse sin empleo. Una operación denegada por activa y por pasiva por un médico especialista en el asunto que cree en el "Dios" del tiempo para la cura exponiendo así la vida, literalmente, de una persona a sus santa volunta o tozudería, debería ser tanto denunciado como expulsado del colegio de médicos para que dejara de ejercer de por vida. Nadie tiene derecho a mandar en lo que yo debo o no debo hacer. Si un médico me dice que hay que operar y otro me dice que no, que hay que esperar y ambos han estudiado lo mismo. ¿A quién debo creer? ¿Al que he tenido que pagar con dinero (que ya sabe que no voy a intervenirme por privado por raciones económicas) que no tengo para saber si me están tratando como merezco o el que está pagado por el dinero que yo doy pero que "sirve", por así decirlo, al estado? "Hombre, es que el que no tiene que operarte es él y es muy fácil hablar" estarán pensando muchos facultativos. ¡Vale! Digamos que como él no tiene que operarme y, como hablar no cuesta nada, ha pecado de "listo". Pero, cuando hablo con otras personas que han pasado por un caso similar al mío, que no son médicos y sí enfermeras, camilleros, celadores y demás, no paran de decirme. ¡Protesta! Eso tiene que operarse. ¿Qué saben ellos y callan que yo no sé? Seguro que todos los sanitarios que antes hablaban con soberbia se les acaba de atragantar algo en el cuello porque ellos son los primeros, ellos y sólo ellos, los que conocen mucho más que bien, las "trastienda" de todo este sistema sanitario que tanto nos intentan ocultar a los ojos por miedo a la verdadera verdad).
  • Madrid tiene en espera a más de setenta mil personas de ser intervenidas, es la segunda de la lista de comunidades.
  • Castilla La Mancha que tiene a cerca de sesenta y cuatro mil personas esperando, la rodea recientemente una cuestión llena de polémica (en referencia al tiempo de espera) por las desviaciones de enfermos a clínicas privadas de fuera del territorio manchego, como Valencia o Madrid (no hay que olvidar, que el 17 de enero de 2013 el Tribunal Superior de Justicia Castilla La Mancha detuvo el fallo de la Junta de cerrar las urgencias afectando a 21 ayuntamientos de la comunidad en cuestión. El 27 de marzo de 2013 el Gobierno tuvo que anular la orden por la que se instauró el cierre de las urgencias nocturnas tras las diferentes resoluciones del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha que daban la razón los municipios afectados por esta decisión).
  • Comunidad Valenciana son cerca de cincuenta y cuatro mil personas las que esperan siendo la espera de tres meses.
  • Andalucía tiene en lista de espera mas de cincuenta y siete mil enfermos están pendientes de una operación no urgente y el tiempo ser intervenidos es de tres meses de media.
  • Castilla y León más de veintiocho mil pacientes aguardan una operación no urgente. Esta cifra es menor por un plan de choque que se puso en marcha a partir de abril de 2013. Se trata en derivación de los pacientes a clínicas privadas (como ya hemos visto en Castilla la Mancha pero de forma "oficial" en el asunto de las desviaciones de enfermos).
  • Galicia, donde el tiempo de espera es de más de ochenta días, hay más de veinticinco mil pacientes esperando su turno.
  • Extremadura el tiempo de demora en una intervención de carácter no urgente es de cuatro meses, siendo más de diez mil personas las que están en la lista de espera en estos momentos.

¿Existen las puertas de atrás en centros de salud, hospitales, mutuas públicas y demás? ¡Sí! Existen las puertas de atrás y por ellas suelen entrar desde amigos, amigos de los amigos, gente con poder adquisitivo que, por esa influencia de ser amigo de, es operado en fin de semana sin que nadie, salvo el hospital y con una excusa de urgente, lo sepa, familiares, familiares de familiares, etc.

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¿Eso no funciona así como tú lo dices? Seguro que está pensado más de uno. Por desgracia es Vox Populi y se puede leer en foros como cada vez, más gente, pasa por esa puerta trasera y son los mismos compañeros de los centros sanitarios, los que denuncian, enmascarados y sin nombre, esta práctica tan desagradable, dicho sea de paso, para todos aquellos que sí que están en una situación de Urgencia y esperan su turno resignados porque les han dicho que no haya más remedio.

En los centros de atención primaria, aunque sean a menor escala, rara es la vez que no suena el nombre del siguiente por los altavoces y entra alguien. Luego, como si fuéramos tontos, salen o se esperan a la puerta para invitar al médico a comer o a la doctora en cuestión. ¿Piensan que somos tontos o qué? Mucha pancarta protestando por los recortes que no sólo les ha dolido a ellos por esos compañeros que no han podido quedarse, si no a todos los ciudadanos que tenemos familiares enfermos o que podemos caer en algún momento víctimas de un virus o bacteria.

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La diferencia entre ellos que protestan con bata blanca y nosotros que lo hacemos de calle, es que cuando alzamos nuestra voz por una injusticia, sea esta la que sea, luego no vamos colando a personal no "autorizado para pasar" por delante del resto de pacientes porque sí, porque me da la gana y me creo no un semidios, sino un Dios con todas las de la ley. ¡Detestable!

Si todo se quedara aquí hasta sería aceptable o permisible según el caso. Pero cuando ese dinero que utiliza tanto para mantener a médicos que no se lo merecen, como para atender operaciones vía seguridad social que viene de parte de médicos amigos de centros privados, es para poner el grito en el cielo.

¡Nadie debería jugar con nuestra salud! Y mucho menos, con nuestra vida.

Si se encuentra en un caso similar, no dude en reclamar, en protestar, en hacer público el trato que está recibiendo por parte tanto de los facultativos como del centro sanitario y el personal que allí le atiende o no (sea cual sea). No se trata de ir de ser siempre el perejil de todas las salsas, el únicoque se queja, el que parece que siempre vaya con cara de pocos amigos. ¡No es eso! Pero ya está bien de ver como pasan por delante de nuestros ojos, unos y otros con un aire tan altivo poniendo en riesgo, no sólo la salud (ellos que siempre hablan de prevención y abogan por que todos sigamos estas máxima sin ser ellos participes de la misma) si no incluso ofuscando la mente cuando algo no sale como esperábamos pensando: ¿Habrán hecho de veras todo lo que estaba en su mano para salvarle? ¡No lleguemos a esos extremos! Empecemos por pedir el nombre completo del médico, de la enfermera, del sanitario, de quien sea que no nos está atendiendo como debe colando por la puerta de atrás a quien le viene en gana o simplemente, pasando de sus horas de visita, de sus funciones médicas, de todo porque se cree mejor que nadie. ¡Nadie es un semidios en este mundo! Y Dioses, hay muy pocos a los que adorar en un mundo al que le han quitado hasta la esperanza.