Las #Redes Sociales, la implementación de blogs y sitios web, las aplicaciones para móviles, todas estas nuevas formas de comunicar han propulsado el marketing propio. Antes de que la tecnología sacudiera la vida del ciudadano común, para imprimir un folleto o flyer, los propietarios o encargados de una empresa, debían acceder por el único camino posible: contratar a un profesional. Ahora, el mercado mismo provee de herramientas variadas (ordenadores, impresoras, software, plataformas de trabajo) que posibilitan que, el pequeño emprendedor, pueda hacer su propia publicidad. Y si de marketing virtual hablamos, sucede que la autopublicidad es todavía más tentadora por contar con una característica excepcional: es gratis.

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Cualquier emprendedor que disponga de un ordenador y algo de tiempo, puede comenzar a publicitar sus productos o servicios, sin invertir absolutamente nada de dinero. El problema es que esto funcione. Si partimos de la base de que la publicidad tiene la función general de captar potenciales clientes, entonces, todo canal de comunicación que se disponga para tal fin (Fanpage, blog o web, por mencionar algunos) debe tender a ese objetivo. Parece muy sencillo, no obstante se puede observar cómo proliferan y mueren muchos sitios virtuales que fueron creados con el fin de autopublicitarse.

Consejos útiles para que la autopublicidad tenga sus frutos

Entre las sugerencias de los especialistas en marketing, aparece el dominio del lenguaje. Con ello se hace referencia no solo a la parte ortográfica, sino también a otras competencias lingüísticas.

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Aquel mensaje que se transforme en algo indescifrable -sea porque está con errores ortográficos, mal estructurada la oración, o su sentido ambiguo - pierde lectores (lectores que además, son potenciales clientes). Por ello, el mensaje publicitario debe ser:

- claro, es decir, entendible para todo el público, y

- preciso: apuntar a un objetivo por mensaje (promoción, sorteo, etc.) para no confundir al lector-cliente.

Otra cuestión que se ve regularmente de la publicidad artesanal, es su temprana desaparición. Si se quiere obtener beneficios con la publicidad, hay que tener presencia en el medio. Porque si le pedimos a las personas que se sumen a un grupo o fanpage, entonces hay que atender a ese público que nos dio el "sí". ¿La manera? Actualizando a diario el sitio escogido, contestando a las consultas, y por sobre todo, aportando contenido de calidad y pertinente. Cuando una persona entra en una página de Facebook y observa que la última publicación fue del año anterior, inmediatamente bajan las posibilidades de contratación. La falta de actualización es como encontrarse con el negocio cerrado.

Por último, el cambio. Si durante esta etapa de autopublicidad se tuvo constancia y se mantuvo la calidad, entonces es momento de invertir en marketing. Seguramente a esta altura se podrá comprobar que hacer publicidad demanda tiempo, energía, conocimiento y mucha creatividad.