El día 17 de julio informaba de la aparición de un gigantesco cráter en la península siberiana de Yamal (leer "El calor funde Siberia, pero puede crear una glaciación"). Yamal es la península más al Norte de Europa, en pleno Polo Norte donde el suelo es Permafrost, es decir un glaciar. Por mucho que las grandes compañías petrolíferas paguen, científicos, periodistas y políticos para continuar ignorando el #Calentamiento global, las evidencias se empiezan a multiplicar. La desaparición de los glaciares continentales es cada vez más evidente. Cómo es evidente la desestabilización del clima, con sequias, inundaciones y la desestacionalización de las estaciones climáticas.

Oficialmente no se saben las causas del cráter, aunque teniendo en cuenta que Rusia es de los principales negacionistas del calentamiento global, va a costar que se pronuncie al respecto si es el caso. Aunque se barajan dos posibilidades: que el deshielo está liberando el gas y firme bolsas que acaben colapsando o explotando neumáticamente (como un globo); o que la temperatura del gas atrapado en las partes bajas que puede llegar a los 30 Celsius haga que éste explote, en este caso sería algo completamente al margen del Calentamiento Global. Éste cráter es más pequeño 15 metros de diámetro y menos profundo. Aun así empieza a haber preocupación por el fenómeno; primero porque como he comentado no hay causa oficial y no se sabe cómo afrontar; y segundo que esto se produce en una región llena de campos de gas donde una explosión de estas demasiado virulenta o cercana, podría causar una catástrofe. Eso sin contar que parte del gas que se extrae es el causante de estos cráteres, y cabría la posibilidad que fueran provocados por los mismos campos, algo poco probable debido a la distancia en que han aparecido (el primero a 30 Km y el segundo a 350 km de la explotación más cercana).

Hasta hoy Rusia ha estado el país más reacio a hacer acciones para luchar contra el calentamiento global. Esto es dibido a que desde su punto de vista el citado calentamiento le favorece en sus intereses económico-estratégicos. Por una parte el deshielo del Artico abre la ruta norte para todo el año y para cualquier tipo de nave, siendo este precisamente el paso por Bering el camino más corto para Europa Occidental desde el Pacífico, y por otro el deshielo del Permafrost y un clima benigno le abre la posibilidad de explotar la Siberia Norte, tanto económicamente: tierras de cultivo, minería…, como la inmensa costa (la mayor del mundo), hasta ahora inhóspita, con grandes ciudades y lugares turísticos. El plan sólo tiene un defecto, el interior de Rusia, hoy con exuberantes bosques y grandes extensiones agrícolas seguramente se convertirá en un desierto. Especular con el clima es peligroso.

Como expuse en "Nuestro mundo se hunde sin remedio" el calentamiento global nos depara una catástrofe global. Y da igual que esta sea en forma de un pequeño Cretáceo, y que el hundimiento de la costa obligue a emigrar a la mitad de la humanidad, o que colapso la Corriente Termohalina nos lleve a una era glacial. Al final representará perdida de tierras para cultivar, cambios en la distribución del agua y una mayoría de gente hambrienta y sin futuro, algo que empezamos a ver subiéndose por las alambradas fronterizas.