El 22 de agosto la protagonista se encontraba en la localidad coruñesa donde veraneaba desde los 16 años, con un grupo de amigos de fiesta. Sobre las 2:30 am decidió irse a casa y fue entonces cuando se perdió su pista. La Guardia Civil se hizo cargo del caso después de que la madre de Diana se diese cuenta de la ausencia de su hija a primera hora de la mañana. Hoy hace tres meses de la desaparición de #Diana Quer, tras las fiestas de la localidad de A Pobra do Caramiñal, localidad de Barbanza.

El caso aún sigue suscitando bastantes incógnitas, aunque Santiago Villanueva, máximo responsable de la Delegación del Gobierto, afirma que el caso evoluciona de forma positiva.

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La primera pista fue un mensaje que envió a un amigo suyo avisándole de que estaba asustada porque alguien la llamó diciéndole “morena, ven aquí”. Una de las primeras incógnitas que se acabó resolviendo fue la de si la joven pasó o no por su casa. La investigación afirma que no le dio tiempo llegar al domicilio, cambiarse de ropa e irse a Taragoña, donde conectó su móvil por última vez.

No son pocos los lugares en los que se ha buscado el paradero de Diana, desde los lugares más públicos hasta los bosques más abandonados. Hay dos claras hipótesis y líneas de investigación que se están trabajando de forma paralela. De entrada, la Guarda Civil de A Coruña afirma que Diana se subió a un coche con tres hombres y fueron hasta Taragoña. Una vez ahí cambió de vehículo y se fue con un conductor, de mal aspecto, con el que había discutido anteriormente.

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Por otro lado, según afirma la Guardia Civil madrileña, a través de la UCO, consideran que la joven fue obligada a subir a un turismo obligada por varios hombres. El uso de la tecnología ha sido un hecho importante para la investigación, la más compleja y aún inacabada. Con ello tiene que ver la única prueba física que un mariscador encontró, el móvil de Diana. Toda la información está ya en manos de los investigadores y sólo falta concretar el análisis.

Los progenitores de Diana, los cuales desde hace unos años mantienen un complicado divorcio, han tomado distintas medidas ante el caso. La madre Diana López-Pinel, a quien le quitaron la custodia de su hija pequeña, cree que su hija se encuentra en Estados Unidos y no por propia voluntad. El padre sin ser conciso afirma que las medidas legales han llegado muy tarde y que si se hubiesen tomado antes quizá podrían haber evitado “esta situación”. El caso de la familia está envuelto en graves casos de maltrato, ansiolíticos y múltiples disputas por la custodia de las niñas, quienes rogaban quedarse con su padre por las discrepancias que mantenían con su madre, quien en varias ocasiones volvía en estado de embriaguez a casa.

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A estas alturas ha tomado fuerza la hipótesis de que la joven se había montado en un vehículo (de forma voluntaria u obligada) y la investigación se vuelca en analizar las 8.000 señales telefónicas de la madrugada en la que desapareció Diana. Por lo que respecta a los sospechosos, se habla de tres o seis hombres que tienen relación con el mundo de las drogas. #desaparecida