En España desaparecen más de 10.000 personas al año. Una cifra nada despreciable. Entre ellas #Diana Quer, una joven de 18 años, que en la madrugada del pasado 22 de agosto desaparecía en A Pobra do Caramiñal, una localidad de A Coruña. Tres días después, se perdía el rastro de Iván Durán, en Baiona (Pontevedra).

Sin embargo, el primero se ha convertido en un caso mediático, del que conocemos multitud de datos gracias a la amplia cobertura que le están dando los medios, mientras que del segundo apenas tenemos información. ¿Por qué no todos los casos suscitan el mismo interés de los medios de comunicación? El debate surgido tiene respuesta en una investigación estadounidense denominado el “Síndrome de la Mujer Blanca Desaparecida”.

El Síndrome de la Mujer Blanca Desaparecida

Este concepto, acuñado en Estados Unidos y cuyo investigador es Sheri Parks (Univ.

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De Maryland), hace referencia al fenómeno social por el que se aprecia una diferencia en el tratamiento informativo que los medios prestan a los casos de desaparición.

Observaron que, cuando se cumplían ciertas características relacionadas con su sexo (mujer), raza o etnia (blanca), clase social (media-alta, alta), belleza (atractivo) y edad (joven), recibían una mayor cobertura.

Unos de los ejemplos que cita la investigación, de la amplia muestra que recoge el estudio, coteja las diferencias entre dos desapariciones acontecidas en el mismo mes (mayo de 2005). Una era Natalee Holloway, estudiante de 18 años, de familia adinerada. La otra, Latoya Figueroa, ama de casa, 24 años, afroamericana, clase humilde y embarazada. Mientras que en el primero de los casos se hicieron programas especiales, entrevistas a compañeros de clase, y se dieron toda clase de datos irrelevantes para la investigación como los gustos musicales, Latoya fue prontamente olvidada.

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 El paradero de Holloway sigue siendo un misterio, aunque fue declarada oficialmente muerta en 2012. Sin embargo, el cuerpo de Figueroa fue encontrado en agosto del mismo año, asesinado por el padre de su hijo no nato.

Diana Quer prototipo del Síndrome de la Mujer Blanca Desaparecida

Como en el caso americano, es España, con una diferencia de 3 días y casi en la misma localización, se produjeron dos desapariciones: la de Diana Quer y la de Iván Durán. Sin embargo, las dos no han gozado de los mismos minutos en la prensa. Mientras que de Diana conocemos hasta las últimas conversaciones de WhatsApp (nada relevantes), de Iván, un hombre de 30 años, apenas se conoce nada más. Con todo lo expuesto anteriormente, parece que la respuesta está en el Síndrome de la Mujer Blanca Desaparecida, en el que el caso de Diana Quer encuadra perfectamente: mujer; blanca, de clase media-alta (su padre es un empresario, entre sus amistades está la hija de Guti, residía en un chalet en una urbanización adinerada de Pozuelo de Alarcón), atractiva (quería ser modelo); joven, pues sólo tenía 18 años.

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Otras mujeres blancas desaparecidas, con trágico final, que se encuadran en este fenómeno serían el de Anabel Segura, 22 años (1993), Rocío Wanninkhof, 19 años (1999) o Sonia Carabantes, 17 años (2003).