De nuevo, nos encontramos ante un caso de #Violencia de género en el que la víctima no puede ni pedir auxilio. Ha ocurrido en Benalmádena, Málaga, donde una mujer ha tenido que esconder una nota de socorro entre los deberes de su hijo para poder poner en conocimiento de la Policía su situación. 

La mujer, de 44 años, vivía en una auténtica cárcel. Su pareja no le permitía salir a la calle sola, ni entablar relación con nadie de su entorno y le inspeccionaba el teléfono móvil para filtrar cualquier contacto con "el exterior". Pero la víctima no solo sufría este tipo de limitaciones, según su testimonio sufría humillaciones, vejaciones verbales y violencia física, incluso un día llegó a prenderle fuego a su cama como amenaza.

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En esta situación, la idea de acudir a la Policía quedaba totalmente descartada, debido al miedo y al control al que estaba sometida.

Pero un día se le ocurrió esconder una nota de auxilio en los deberes de su hijo, donde contaba que estaba siendo maltratada y que no podía pedir ayuda porque su pareja la vigilaba. Así fue como una profesora tuvo noticias de lo que estaba sucediendo y dio la voz de alarma, que propició que se activase un dispositivo policial para detener al presunto agresor.

La pareja fue citada a una supuesta tutoría en el centro escolar y, mientras él esperaba fuera, ella pudo hablar con un policía que la estaba esperando. El agente tomó testimonio a la víctima, que expuso con detalle el calvario que estaba viviendo. Tras su relato, la Policía detuvo al esposo, acusado de un delito de malos tratos en el ámbito familiar.

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La mujer y sus hijos están siendo atendidos por la red del Instituto Andaluz de la Mujer.

La violencia de género continúa siendo un problema grave en España [VIDEO], con decenas de muertes en lo que va de año. Aunque las víctimas cuentan desde hace unos años con un teléfono gratuito que no deja rastro en la factura telefónica, muchas, como la mujer de Benalmádena, ni siquiera tienen acceso libre a un teléfono, mientras que otras no se atreven a dar el paso por miedo a las consecuencias