¿A qué sabe la carne humana? Una pregunta grotesca pero curiosa a la vez y que al parecer, ha dejado de ser un misterio. Armin Meiwes, también conocido como “El Caníbal de Rotemburgo” ese famoso asesino que contactó con su víctima a través de Internet, es el encargado de poner ese punto y final al enigma sobre el sabor de nuestra carne.

Según Armin Meiwes, el sabor de la carne humana no coincide para nada con su aspecto, es decir que quien la pruebe, es probable que se lleve una agradable sorpresa.  También ha asegurado que su sabor, como el de casi todas las carnes, dependerá del tipo de corte. Para Armin Meiwes, el sabor se asemeja al del cerdo, en cambio, para William Seabrook, periodista y escritor que degustó la carne humana cuando viajó al África, comenta que es parecido al de la ternera.

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Sea cual sea el sabor de este peculiar manjar, una cosa es segura y es que su consumo, no es para nada nocivo para nuestra salud, de hecho, es como cualquier otra carne, por increíble que parezca. El que nosotros no consumamos este tipo de carne, se debe simplemente a una costumbre cultural.

Hace tiempo escribí en este mismo medio, un artículo sobre la detención de los propietarios de un restaurante de Nigeria que servía carne humana. Recordemos que todos sus clientes, estaban ampliamente satisfechos con la calidad de la comida y más aún con la destreza de su chef de cocina. Eso sí, cuando se supo la noticia, las náuseas y los vómitos se contaban por miles.

Soy de ese tipo de personas que prefiere no saber lo que come, ya que si realmente fuera consciente de lo que sucede en el interior de una cocina, no ganaría para sustos.

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Es más, si nos ponemos en ese plan, tampoco iríamos al supermercado ni a ninguna otra tienda, vete tú a saber cómo tienen el almacén, lugar donde se guarda todo aquello que luego uno se lleva a la boca.

¿Debemos dar las gracias a Armin Meiwes por su grotesca y fría descripción de aquello que muchos nos preguntábamos? Qué cada cual piense para sus adentros. Por mi parte, tal y como dije en su día: “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Lo comido ayer, digerido está. #Alimentos #Misterio #Leyendas