Jacqueline Eide, de 33 años, quería pasar una noche de Halloween diferente, así que decidió apoyar una función social que tuvo lugar cerca del Zoo de Omaha, Nebrasca.

Para amenizar la noche, no se conformó con las actividades previstas, por lo que decidió hacer una visita a las criaturas del zoo, sobre todo a Mai, un tigre malayo, que le debió parecer sumamente tierno y dulce. 

¿Cómo fue la fiesta? 

Jacqueline decidió acercarse al lugar donde Mai se encontraba y acariciarle para demostrarle su cariño. El tigre, que no sucumbió a los cuidados de Jacqueline, más que una caricia, le dio una buena mordida, que si bien, no le rompió los dedos, si le causó daños que requirieron de cirugía. 

Esta es al menos la versión de los hechos que indican las autoridades, contraria a la del abogado de Jacqueline, que indica que las manos de esta estaban en las barras del recinto del tigre cuando fue asustado por un león de un recinto próximo. 

Lo que también indican las autoridades, es que en el momento de acudir al lugar de los hechos, ella actuó de manera agresiva y parecía estar borracha. 

¿Se quedó ahí todo el asunto?

Hace unos días, Jacqueline tuvo que acudir a juicio para rendir cuentas de su visita al tigre.

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Al parecer, no había entrado al zoo de forma legal, sino que se había colado en este. El resultado final, aparte de las mordeduras que sufrió, ha sido una multa de 250$ más los gastos derivados del juicio. 

"Ella lamenta sumamente lo que hizo, y no se dio cuenta de las consecuencias que conllevaría", mencionó su abogado, quien le aconsejó, por si acaso, que nunca debe entrometerse con #Animales que tienen grandes mandíbulas, grandes garras y grandes patas. 

Conclusión del asunto

Moraleja para el tigre: "Nunca muerdas la mano que te acaricia".

Moraleja para los humanos: "Si te muerde un tigre, guarda la cartera, lo mismo también te asalta", y, "si quieres ver los tigres, mejor paga por verlos".

Seguro que a Jacqueline no se le olvida, a menos que se vuelva a emborrachar, aunque esperamos que para entonces, en ver de acariciar a tigres, se conforme con acariciar a conejitos, que si bien tienen dientes, son más pequeños.  #Humor #Accidentes