La Casa Castellarnau, situada en el casco antiguo de Tarragona y que a día de hoy alberga el museo de historia de esta ciudad desde el siglo XV y hasta el siglo XIX fue hogar de varias de las familias más influyentes de la ciudad; uno de sus pobladores fue Carlos I, en 1542 durante su estancia en Tarragona se alojó en esta casa. Pero fue la última familia, propietaria del inmueble, la que dio nombre a la casa y dio paso a la “leyenda”.

La familia Castellarnau adquirió el inmueble en el siglo XVIII, a partir de ahí se da lugar a varias historias sobre la familia, pero… ¿Qué hay de cierto sobre la historia de esta casa y sus supuestos fenómenos paranormales?

Se cuenta que a principios del siglo XX, allí vivía una niña (hija de los Castellarnau), que permaneció enferma y que a causa de su enfermedad y debilidad, hizo que la pequeña muriera.

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La casa fue deshabitada en 1936 y desde entonces se dice que el “espíritu” de la pequeña vaga por el inmueble. Decían que se escuchaban gritos aterradores en pleno día, la melodía del piano e incluso como se encendían y apagaban luces, cuando la casa se encontraba totalmente deshabitada.

Los vecinos de la zona, les decían a sus hijos que si no comían o se portaban mal, los llevarían a ver al fantasma de la niña de Castellarnau (como si del coco se tratase). Esas historias alimentaron más la leyenda.

En 1979 una bibliotecaria encargada de catalogar una colección bibliográfica, donada por la familia, se encontraba junto a una compañera en la sala del botiquín (la habitación que supuestamente ocupaba la niña enferma). Esta testigo, que ya había tenido alguna experiencia con la ouija, afirmaba que vio cinco rayas blancas en la pared en forma de arañazo y poco después desaparecieron.

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Pero parece ser que los fenómenos continuaron, como envoltorios de caramelos volar, estando las ventanas cerradas y escuchar pasos.

Contactaron con una asociación de parapsicólogos de Barcelona, los cuales aceptaron a ir, y realizar una sesión de psicofonías. A partir de ahí fueron varios los parapsicólogos e interesados en el tema, que en la década de los 90 fueron a visitar el inmueble. Uno de los últimos en visitar el lugar y realizar una investigación, fue hace 6 años por parte de un programa de televisión.

En un primer momento, la desinformación de la casa sumada a la “cosecha propia” hacía creer que por un retrato de la casa, que el nombre de la niña era Enriqueta, cosa del todo improbable ya que murió con una edad adulta. De hecho fue la última propietaria de la casa y encargada de venderla al Ayuntamiento de Tarragona.

Una vez descartada, buscaron otro nombre y este fue “Carolina”, de hecho es el nombre por el que se conoce actualmente al supuesto “fantasma”. Pero por dar continuidad a una leyenda y aportando una documentación del todo errónea, esta información vuelve a ser del todo imposible.

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Uno de los sobrinos de Carolina, niega que se trate de su tía, y en la familia nunca consto que ningún niño muriera de ninguna enfermedad, y es más Carolina nunca vivió en Tarragona y murió en Barcelona en 1991 a la edad de 80 años, y el certificado de defunción así lo demuestra.

Es una de tantas #Leyendas que “algunos” llevan a una realidad inexistente, sin pensar en la familia. Este es un ejemplo de como una casa se conoce por sus “falsos fantasmas” y no por su arquitectura y belleza. #Misterio