Cuando hablamos de casos poltergeist nos viene a la mente casos donde el protagonista es un joven o una joven en plena adolescencia el cual causa este "fenómeno" por una telequinesis inconsciente producida por el estrés y tensión emocional; pero no siempre es así.

En los años 90, en Tarragona, hubo un caso que llamo mi atención. Recuerdo una tarde en casa de mi abuela, situada muy cerca del domicilio donde se estaba dando estos fenómenos. Élla le relataba a mi padre, con escepticismo y al mismo tiempo con sorpresa, lo que en esa casa ocurría y como  ella misma pudo ver como se movía la lámpara de techo del salón sin que nadie la tocara y las luces se apagaban y encendían solas.

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Yo escuchaba a atentamente a mi abuela y quería saber más.

Poco tiempo después se supo del caso por medios de comunicación. Se trataba de una pareja de ancianos, su pesadilla se inició el verano de 1991. Sin saber por qué los objetos de la casa empezaron a moverse de un lado a otro, el teléfono sonaba continuamente sin que nadie contestara al otro lado de la línea, las bombillas de luz explotaban sin explicación, las sillas que salían despedidas, había portazos… El matrimonio desesperado decidió que se realizaran una serie de exorcismos que no parecieron dar resultados, ya que los fenómenos no cesaron.

Un grupo de parapsicólogos expertos en el tema decidieron investigar el caso y ayudar al matrimonio. Los expertos pudieron comprobar como los movimientos objetos y los apagones de luces eran muy habituales, pero lo más intrigante y espectacular estaba por venir.

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Se decidió someter al dueño de la casa a una sesión de hipnosis para descartar que la fuente del fenómeno fuera él mismo. Cual fue la sorpresa cuando, de repente, la nevera salió despedida de la cocina, las sillas empezaron a volar, los platos y vasos explotaban por si solos y los ruidos eran cada vez más fuertes; todo ello acompañado con una virulencia insólita.

Los expertos decidieron llevar a la pareja de ancianos a casa de un vecino y sacarlos de la vivienda, en el momento que llamaron a la puerta del vecino, todos escucharon un rugido en la escalera que hizo que los presentes se quedaran estupefactos. Una vez se calmó la casa volvieron a entrar y vieron como el espejo del baño estaba totalmente roto.

Después de 25 años de estos hechos no podemos decir con seguridad  lo que realmente sucedía en este domicilio situado en Tarragona. ¿Podía tratarse de un espíritu o ente virulento o una actividad telequinesia inconsciente producida  por el matrimonio que allí vivía? Esperemos que algún día tengamos la respuesta. #Misterio #Leyendas