En Taiwán mientras una madre paseaba con su hija de 4 años, un sujeto de aproximadamente 40 años se acercó, y con un cuchillo decapitó a la menor, justo frente a los ojos de su madre. Esto sucedió la noche del lunes y, según informes, la madre intervino para salvar a su hija, pero no pudo detener al asesino. En ese momento, una multitud llegó al sitio para observar el aberrante crimen cometido por el hombre y algunos aprovecharon para golpearlo.

El subdirector general de la Policía Nacional de la isla Huang Tsung-jen informó que, para él,  lo que había acontecido no se trataba de un problema criminal sino social. Según las estadísticas Taiwán es uno de los lugares más seguros del mundo, pero a pesar de esto, en los últimos meses han venido reportándose varios delitos en la isla.

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El sospechoso del asesinato de la niña posee en su haber varios delitos relacionados con drogas y, al parecer, sufre de problemas psicológicos. La víctima fue identificada como Liu. Iba en bicicleta al lado de su madre y ambas se dirigían a la estación del metro cuando, de repente, se aproximó el individuo y con un cuchillo de gran tamaño traspaso (sin razón aparente) la garganta de la pequeña. “Vi que le cortaba la garganta a mi hija. De inmediato lo agarré, pero no pude apartarlo de ella” esto fue lo que dijo la madre aún conmocionada por el hecho.

Varios crímenes se han llevado a cabo en los últimos meses en la isla. Otro delito ocurrió en una estación ferroviaria, mientras un caminante que portaba un cuchillo apuñaló en la cabeza a un policía que, afortunadamente, se encuentra con vida.

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Taiwán actualmente tiene en vigencia la pena de muerte. Estas leyes han sido condenadas por las organizaciones internacionales, pero muchas de las personas en la isla la siguen defendiendo. Según una encuesta on line, el 81% de los taiwaneses  están de acuerdo con la pena de muerte y no quieren abolirla. Esta tendencia se afinca con los sucesos reportados recientemente.

En el año 2013, Taiwán ejecutó a 6 personas condenadas a pena de muerte. Entre ellas estuvo Chen Jinde, que fue condenado a muerte por matar a dos de sus esposas y a sus tres hijos. #Gobierno #Crisis #Violencia de género