Todos los pueblos tienen tradiciones desde hace siglos, pero el hecho de que sea tradición, no las convierte en racionales. Hoy, día 3 de febrero, como conmemoración de la festividad de San Blas, el pueblo de Cazalilla (Jaén) tiene la intención de realizar su tradición de tirar una pava desde el campanario de la iglesia, con el objetivo “divertido” de que alguien entre la muchedumbre, que espera debajo del campanario, logre cogerla y quedársela para él.

La mayoría de los vecinos del pueblo, por un lado, consideran que tirar una pava desde un campanario no es una acción de mal, ya que niegan el que animal sufra y que la persona que recoge a la pava la acoge como símbolo de fortuna.

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Por otro lado, el ayuntamiento, se desmarca de esta tradición sacándola de su programa de fiestas. Pero yo me pregunto ¿Por qué no lo prohíbe? Esta tradición vulnera la legislación vigente en Andalucía sobre protección animal, por lo tanto, el ayuntamiento podría ser sancionado. Pero ¿por qué la Junta de Andalucía nunca ha sancionado tal vulneración de sus propias leyes si se repiten año tras año? Quizás duele menos el dinero que los votos.

En un intento de que se prohibiese la suelta de la pava, el Partido Animalista (Pacma) hizo una petición de medidas cautelares en el juzgado porque, a su juicio, podría suponer un delito de maltrato animal. Sin embargo, el juez, desestimó dicha solicitud al considerar que la pava "no sufre daño alguno". Ante esta circunstancia, tanto Pacma como Anpba (Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los #Animales), han decidido no acudir a ningún acto de protesta para evitar posibles enfrentamientos entre partidarios y detractores de esta costumbre y quedando a la espera de que algún mecanismo legal realice la prohibición.

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Pero  la Coordinadora Animalista de Jaén (CAJ) si ha anunciado una concentración en contra del lanzamiento de la pava a las 17.00 horas. O mucho me equivoco o se avecina jaleo…

Solo queda esperar que la suerte de la pava cambie pero sin violencia, que la subdelegación del gobierno asegure tanto la legislación como la propia seguridad de las personas. Los tiempos cambian y lo que hace siglos era entretenido y gracioso, no tiene porqué serlo a día de hoy.