El denominado "caso de los titiriteros" está acaparando los titulares de la actualidad informativa, a golpe de medida judicial, peticiones de responsabilidad y debate sobre la libertad de expresión.

Coincidente en el tiempo con los Premios Goya, una obra satírica representada en el programa cultural de la Villa de Madrid está siendo la sensación de este mes de febrero, si bien no por su calidad escénica, sino por la controversia nacida de su polémico guión. Una pancarta exhibida en el minúsculo teatrillo portátil a puesto en pie de guerra las redes sociales y los medios de comunicación, la frase "Gora Alka #ETA" está siendo el último campo de batalla de la disputa política, y ha trascendido ampliamente el territorio de la comunidad de Madrid.

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"La bruja y don Cristóbal" es el nombre de esta representación en la que peculiares escenas, como un acto de violación a una monja, el ahorcamiento de un juez y el apuñalamiento de un policía eran escenificadas ante un público infantil, ante la sorpresa de sus padres, que optaron por avisar a las fuerzas del orden cuando la ya afamada pancarta hizo su aparición. Las consecuencias por ahora son la detención y el paso a prisión sin fianza de dos componentes de la compañía teatral "Títeres Desde Abajo", que llegaron al distrito de Tetuán para interpretar la obra en las fiestas de carnaval y han acabado inmersos en un delito de enaltecimiento del #Terrorismo.

El ayuntamiento regido por el equipo de Manuela Carmena se ha visto sorprendido por los acontecimientos y ante la indignación popular a tomado medidas que han creado polémica en su entorno, como sumarse a las denuncias ante los juzgados contra los comediantes y destituir a los responsables de la inclusión de "La Bruja y don Cristóbal" en el programa de actividades de las fiestas de carnaval.

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La concejal de cultura, Celia Mayer está en el ojo del huracán, azotada por las peticiones de dimisión, que vienen con especial ímpetu desde Ciudadanos y el Partido Popular y las exigencias de retirar la demanda interpuesta que le llegan desde sus propias filas políticas.

Voces como la de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona se han sumado a las protestas por la encarcelación de los titiriteros, alegando que su entrada en prisión sin fianza supone un ataque directo a la libertad de expresión. 

Hay dos cosas que parecen bastante claras en el llamado "caso de los titiriteros": la primera es que ciertamente la obra no parece la más adecuada para un público infantil, y la otra es que las tensiones políticas que se viven actualmente en España han sobredimensionado la importancia de unos hechos que hubiesen tenido mucha menos repercusión en una época menos convulsa. #Política Madrid