Son muchos los casos de poltergeist que han sucedido en España, pero sin duda, uno de los más impactantes fue el sucedido en Logrosán.

Todo sucedió en octubre de 1982, en el seno de la familia San Román; compuesta por María, su hijo Ulpiano y su nieto Andrés - sobrino de Ulpiano. Esa tarde de domingo, en la casa familiar de dicha localidad cacereña, comienzan a experimentarse sucesos inexplicables. María se encontraba sola en casa cuando se escucha un ruido muy fuerte causado por las cortinas de una de las habitaciones cuando cayeron al suelo. Ella volvió a colocar las cortinas pero volvieron a caer pasados unos minutos. No le dio mayor importancia hasta que llegó el momento en el que vio como los cuadros de la habitación cayeron todos a la vez al suelo.

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Justamente, en ese momento de histeria, entró a la casa su nieto. María pidió a Andrés que fuera al bar en busca de su tío y que acudiese a casa. Ulpiano, al recibir el mensaje, corrió hacia la casa ya que no daba crédito a lo relatado por su sobrino. Una vez llegó, pudo observar con sus propios ojos lo que aún estaba sucediendo. El eco de los sucesos, corrió rápidamente por todo el pueblo; por suerte para la familia San Román, no cuestionaban su versión de los hechos y más aún cuando no solo a ellos les ocurrieron.

Semanas más tarde, un albañil que estaba trabajando en unas reformas en la casa, pudo ver con sus propios ojos como un saco de yeso ardió de forma inexplicable. Aunque quedó atónito, no le dio mayor importancia y continuó con la faena una vez apagó el fuego.

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Pero pasados unos minutos escuchó un golpe detrás suyo y al darse la vuelta vio cómo su paleta, que él había dejado en la mesa, había caído al suelo. Sin pensarlo ni un segundo, el asustado albañil, salió corriendo de allí y jamás volvió a la casa a recoger las herramientas.

Fue tal el “bombo” que tuvo los sucesos en el pueblo, que un abogado del pueblo – Don Evaldo – quiso acudir a la casa para certificar que, lo que allí ocurría, seguramente fuera un “error de interpretación”. Lo único que pudo certificar el letrado fue perplejidad ante lo que vio con sus propios ojos; fue testigo de cómo una sandía salió despedida del plato al suelo.

No tardaron muchos días en aparecer por Logrosán periodistas, investigadores y parapsicólogos para certificar si eran ciertos los sucesos paranormales. Y pudieron certificarlos, porque no dejaron de ocurrir. Enseres de la cocina salían volando y chocaban con el suelo, tomates se estrellaban contra la pared, jamones que se incendiaban de repente, etc. A esto, hay que sumarle que empezaron a observarse sombras que recorrían las paredes de la vivienda.

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Los fenómenos paranormales no cesaron, incluso después de una misa que realizaron en el vecino pueblo de Guadalupe, ya que pensaban que todo se podría deber a una promesa no cumplida a esta virgen por parte del difunto marido de María.

A falta de una explicación coherente a los sucesos, los parapsicólogos determinaron que lo que allí ocurría era un fenómeno poltergeist telekinésico producido por el joven Andrés. Aunque esto no se pudo confirmar, la realidad es que cuando Andrés abandonó la casa para volver a vivir con sus padres, la actividad paranormal cesó por completo. #Misterio #Leyendas