¿Hasta dónde es capaz de llegar la crueldad del ser humano?, ¿Hasta dónde es capaz de pagar su rabia y frustración con los seres más vulnerables? Cada día, se dan nuevos casos de maltrato animal o abandono en nuestro país. Gracias a la colaboración ciudadana y a la lucha desinteresada y altruista de cientos de organizaciones y protectoras, estamos más cerca de conseguir justicia para todos los peludos que sufren o han sufrido los azotes de la peor versión del ser humano.

Modepran, una protectora valenciana que lucha por los derechos de los #Animales y por hacer que los animales más necesitados tengan una segunda oportunidad en sus tristes vidas, hizo público hace unos meses un nuevo caso de maltrato animal que nos heló la sangre.

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Maya, una preciosa yorkshire terrier de 10 años de edad, vivió un auténtico infierno durante tres terribles años. Tras morir su anciana dueña, Maya quedó completamente abandonada en el piso donde, hasta entonces, vivía con su inseparable compañera. Sola, aislada, sin a penas comida y totalmente demacrada y dejada de la mano de Dios, la pequeña Maya vivió durante tres largos y angustiosos años. Por suerte, la protectora Modepran consiguió rescatarla a tiempo para que los médicos pudieran salvar su vida. Varios meses después, Maya ha ganado en salud, en belleza y en calidad de vida gracias a los mimos y excelentes cuidados que ha recibido por parte de la protectora, los veterinarios que han colaborado en su recuperación y a la ayuda de muchas personas que se volcaron con el caso de Maya, tras aparecer públicamente en el programa de televisión El Hormiguero, de Antena 3.

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Hace unos días, Modepran conseguía sentar en el banquillo de los acusados a uno de los imputados por el caso Maya en los Juzgados de Valencia, donde se vivió un juicio duro y muy triste, por los actos terribles que allí se escucharon y que hicieron revivir el infierno que tuvo que sufrir la pequeña Maya. Este juicio, fruto de una lucha inagotable por parte de muchísimas personas que exigen justicia para los animales, nos hace creer y confiar en que un mundo mejor es posible. Un mundo donde ninguna Maya tenga que volver a pasar por ese cruel calvario. Un mundo en el que los animales sean tratados como merecen y en el que se haga justicia por todos aquellos que, algún día, sufrieron en sus carnes el tremendo dolor de ser humillados y apaleados por los salvajes que más querían. Porque sí. Su amor es tal que no distinguen entre buenas y malas personas. Ellos quieren de manera incondicional.  #ONU #Enfermedades