Se busca al dueño de un boleto de la primitiva premiado nada más y nada menos que con 4,7 millones de euros.

El propietario de una administración de loterías en La Coruña encontró el boleto en uno de sus mostradores a principios de julio del año 2012. Pero antes de deshacerse de él procedió a comprobarlo, su sorpresa fue mayúscula cuando supo que la primitiva extraviada tenia premio y no precisamente el reintegro. El despistado o la despistada había perdido un boleto de primitiva multimillonario.

El propietario esperó toda la jornada que alguien se presentara en su administración reclamando el billete extraviado, pero no apareció nadie.

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Al día siguiente, se presentó en la delegación de loterías de La Coruña y reclamó el pago.

Allí le explicaron que al ser encontrado en el interior de una administración, debían intentar hallar al verdadero propietario. Unos meses más tarde Loterías y Apuestas del Estado le instó a que "acreditase ser el legítimo propietario, o en caso contrario, tramitase el correspondiente expediente de hallazgo" en respuesta a su petición de cobrar el premio.

Durante un año y dos meses se mantuvo en secreto la existencia del boleto perdido hasta que en septiembre de 2012 , tal como marca la ley, se publica en el BOP un escueto y curioso anuncio buscando a la persona que pudiera acreditar su derecho sobre el "objeto" hallado.

Por el Ayuntamiento coruñés han pasado más de 200 personas asegurando que el boleto era de su propiedad.

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Para demostrar que lo que decían pudiera ser cierto tenían que dejar por escrito en que circunstancias perdieron el boleto y si éste contenía o no alguna marca. Ninguno de ellos pudo desmostrar ser el dueño de la papeleta extraviada.

La Abogacía del Estado asegura que Loterías y Apuestas del Estado puso el boleto a disposición de la policía para que realizara las oportunas investigaciones. Únicamente se pudo demostrar que el impreso contenía hasta once huellas dactilares, siendo únicamente seis de ellas las huellas que estaban completas. Algunos de los reclamantes acudieron a la policía durante estos dos años para comprobar si algunas de las huellas contenidas en el boleto encajaba con la suya, no existiendo ni una sola coincidencia.

El plazo para reclamar la primitiva perdida acaba tras dos años de su publicación en el BOP. Aunque la resolución aún no se hará inmediata, el jugoso premio podría acabar en manos de la persona que lo encontró, el lotero debe estar rezando para que el auténtico dueño no aparezca... #Crisis #Deuda #La bolsa