El #Estado Islámico ha vuelto a destruir otro gran monumento arqueológico. Sucedió el pasado 23 de agosto en la ciudad de Palmira, en #Siria, cuando los terroristas colocaron cargas de dinamita e hicieron explotar parte del templo de Bel.

Así lo han declarado las autoridades locales y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, quienes observan atónitos cómo el Estado Islámico destruye poco a poco el Patrimonio Cultural de la zona sin poder hacer apenas nada. Y es que no saben qué hacer para que esta masacre cultural acabe definitivamente.

Este conjunto fue construido hace  2000 años (36 d.C) y ha permanecido en pie durante todo este tiempo, resistiendo al paso de varias civilizaciones que amenazaban su perduración en el tiempo.

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Pero así lo han conseguido los yihadistas, quienes colocaron una importante cantidad de dinamita en el monumento, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980. Se trataba de un monumento de gran importancia por la gran repercusión que tuvo en el pasado como centro cultural de la Antigüedad y mezcla de estilos arquitectónicos como son el grecorromano y el autóctono o persa. Palmira se trataba también de un paso casi obligado de la Ruta de la Seda durante muchísimos años, por donde pasaban caravanas del desierto y mercaderes.

Aun deben evaluarse los daños. Por ello, se espera la llegada de datos y fotografías que ayuden a indicar el actual estado del complejo e intentar poner remedio. "Hasta ahora no tenemos información detallada, datos o fotos de lo sucedido en Bel. Solo contamos con una visión preliminar y los testimonios de gente local de Palmira", nos cuenta Efe Mohamed, director del Departamento sirio de Edificios Antiguos.

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De momento solo contamos con una visión preliminar de vista aérea. Según algunos testigos, fueron varias explosiones las que se pudieron escuchar en el interior del templo.

El templo de Bel no es el único monumento que se ha visto afectado por esta ideología extremista. Ha pasado en varias ocasiones, como son los casos de Hatra, al norte e Irak; estatuas milenarias del museo de Mosul, las esfinges de Nínive, las ruinas de Nimrud y el buda gigante de Bamiyán, en Afganistán (en este caso fueron los talibanes). Actualmente, incluso las pirámides de Gizah se encuentra bajo amenaza de destrucción.