Los dos filicidios ocurridos la semana pasada en España, han provocado el asombro y la consternación de la sociedad por incomprensibles y perversos. Javier Boado López, Psicólogo Clínico especializado en terapias cognitivas conductuales analiza y revela que lleva a un padre a matar a su hijo.

¿Existen motivos para que un padre mate a su hijo o son conductas psíquicas y los aparentes motivos son intentos de la sociedad por explicar un hecho que resulta aberrante? "Pueden darse motivos diferentes: creo que el más habitual es la liberación de responsabilidad de cara al cuidado del hijo, acompañado del hartazgo y la repulsión que su cuidado y su presencia suponen.

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A veces se dan otros móviles: venganza de uno de los padres hacia su ex pareja ("mato a tus hijos con el propósito de hacerte daño"), motivos económicos o un trastorno psiquiátrico grave de alguno de los padres, que puede matar a sus hijos con el propósito de evitarles sufrimientos futuros, o porque los crean endemoniados, o porque sienten que una voz se lo ha dicho".

Boado López explica que desde la psicología se puede explicar un parricidio pero nunca justificarse. Cuando un homicidio de estas características invade las noticias se suele mencionar el Síndrome de Medea. Boado López explica "suele identificarse ese síndrome con el caso del progenitor que mata al hijo para herir al consorte, aunque no hay consenso sobre ello. Otros especialistas identifican ese síndrome con ese hartazgo y repulsión que pueden sentir algunos padres hacia sus hijos".

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Muchos investigadores sostienen que los parricidios, con frecuencia, son cometidos en mayor número por las mujeres que por los hombres. Sin embargo, Javier no coincide con esta teoría. "Los padres matan tanto como las madres. Hay diferencia con respecto a la edad de la víctima: las madres suelen matar a hijos de entre 0 y 6 años; en cambio, los padres lo hacen con hijos adolescentes o adultos. En cuanto a la edad del homicida: la mayoría de las madres tiene menos de 40 años, mientras que los padres homicidas suelen sobrepasar esa edad."

Peritos y abogados, a menudo discriminan entre parricidas con enfermedad mental (los que se quiebran y dicen la verdad) y los que sostienen de por vida la mentira. En psicología, también se realiza la misma distinción según el especialista "aunque puede darse el caso de parricidas sin enfermedad mental que confiesen su crimen".

Prevenir o detectar una conducta filicida es muy difícil si antes no se detecta (como ocurre en la mayoría de los casos) indicios de maltrato.

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Consultado sobre los dos últimos parricidios ocurridos en Barcelona y si existe una diferenciación entre la conducta psíquica de un padre que mata a su hijo por "hacerle un bien" y la de un progenitor que mata por venganza o hastío

Boado López contesta que "son casos completamente diferentes. Por muy censurable y abominable que nos parezca el filicidio "altruista", unos padres que quieren evitar el sufrimiento de su hijo y el suyo propio, nada tiene que ver con el filicidio "egoísta" de quien busca hacer daño a un tercero, o el puro interés económico. #Violencia de género