De un color blanco que no brillaba, como sí ocurriría después; famélica y desnutrida, y totalmente asustada, con signos de que hubieran abusado de ella. Noe era una perra “invisible”, al menos, para los tantos ojos de los vecinos que no hicieron nada por ayudarla. De este lamentable estado se encontraba la perra, deambulado desfallecida por las calles de Moguer (Huelva), y esperando sin ella saberlo a que llegaran de la Perrera Municipal –ya se había dado el aviso– para que la recogieran y, con casi total probabilidad, la sacrificarán.

Pero la vida, por una vez, y tras tantas desgracias acumuladas, se puso de su parte. Horas antes de que llegaran de la Perrera, unas chicas se cruzaron en su camino y, con muchas dificultades pues Noe era muy asustadiza, la rescataron y la llevaron a una primera casa de acogida. Noe era una perra de una raza de las denominadas ‘Potencialmente peligrosa’, y en sus pocos años de vida, ya había sufrido demasiado. Tras aquella casa, Noe pasó unos días en una residencia y de ahí a su casa de acogida definitiva.

María José, Carmen y MariCarmen son tres chicas de la provincia de Huelva, amantes de los #Animales y preocupadas porque se respeten sus derechos. Fueron ellas los ‘ángeles’ que se cruzaron en el camino de Noe, un animal que para ellas es “muy especial”, pues ha supuesto el desencadenante para que ellas decidieran asociarse y poner en marcha la plataforma animalista 'Dame otra vida’.

Paralelamente, una vecina de la zona, María Isabel, se había encontrado con las chicas unos días antes, ofreciéndoles su ayuda por si necesitaban su casa y su amor con algún animal. Las chicas pensaron que quizás María Isabel podría quedarse una semana con Noe. Era el tiempo que necesitaban, pues si la perra lograba salir adelante, la enviarían a Bruselas donde la esperaba una familia.

Sin embargo, en el último minuto, se vieron obligadas a cancelar el trayecto pues el gobierno francés no permitía que estos perros pasaran por la frontera terrestre, por lo que quedaba volar como única opción posible. Alternativa que también se descartó después al no encontrarse ‘madrinas de vuelo’, que acompañaran a Noe hasta Bruselas.

De este modo, Noe se quedó en la casa de acogida de María Isabel, y la semana que iba a ser acogida se convirtió en un año y nueve meses. “Su socialización ha sido muy larga, estaba en las últimas, con afecciones en la piel. Para nosotras es muy especial, habían llamado a la perrera. Pasaban miles de personas, esa perra estaba muriéndose ante los ojos de los demás, pero era invisible”, lamentan las chicas. “Ahora tiene una oportunidad y es feliz, y gracias a la acogida se sociabilizó”, recuerdan las chicas, que destacan la importancia de ser casa de acogida

Cuando María Isabel ya pensaba que Noe se quedaría para siempre en su casa, en la primavera de 2015, y casi de un día para otro, avisaron de que se la llevaban. La trasladarían a Barcelona, y de ahí a una familia. Pero Noe no solo encontró en Cataluña a una familia humana. Alejandro, sus padres y su novia tenían además un perro muy similar a ella: las mismas características, igual de amoroso, y los mismos problemas de piel. Noe apenas tardó en adaptarse. Tras su estancia feliz en la casa de acogida de Huelva, había encontrado a miles de kilómetros un hogar definitivo. Noe había encontrado a un hermano, a un alma gemela. “Por un lado, te da pena que se vaya, pero por otro me alegro porque eso significa que ya ha encontrado a su familia”, sostiene María Isabel, que ya ha tenido en su casa a tres perros de acogida. "Trataremos de estar a la altura para conseguir que sea muy feliz", comentó la nueva familia.

Ahí está el sentido. “Cuando no puedo más –sostiene una de las chicas–, pero de pronto sale un final feliz… No queremos nada para nosotros, es verlos felices a ellos, con sus adoptantes y sus vidas nuevas, y ya somos felices nosotras", finalizan.