A menudo desde Hollywood nos venden el eslogan de que "hasta que la muerte os separe" es una de las frases más bellas que una persona jamás va a escuchar a lo largo de su vida.

Sin embargo, de vez en cuando, en distintos escenarios como bien podrían ser las bodas, el dicho "no es oro todo lo que reluce", pasa al primer plano de la ceremonia, en detrimento del banquete y las celebraciones, y si no que se lo cuenten a un joven chino quien sólo vio en la muerte la única solución a su matrimonio que sus padres habían concertado. No había amor.

Según el medio Primerahora, el joven Kang Hu, cuando vio a su futura esposa por primera vez, una joven de 30 años con el nombre de Na Sung, se lanzó apresuradamente a un río cercano: para él, la mujer era realmente fea.

Después de ser rescatado por la policía y los bomberos del río donde se había tirado, el joven quiso dejar claro que el matrimonio le dañaría su imagen para el resto de su vida.

La verdad es que este redactor no ha logrado dar con una foto de la joven, que quizá por cuestiones de privacidad no ha aparecido en ningún medio.

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El joven esgrimió ante la prensa que se sentía fatal por lo ocurrido, pero que no podía cumplir las expectativas de sus padres al casarse con una mujer fea que además no era nada interesante, y que su única solución era el suicidio.

El policía que lo rescató con vida, el oficial Hou, esgrimió ante la prensa que tuvo un pequeño diálogo con el joven tras ser rescatado, y que le comentó que era muy infeliz con la situación, y que no podía más con la presión familiar, por lo que tomó la decisión de tirarse al río.

La realidad de los matrimonios de convivencia se remontan a raíces históricas de hace cientos de años, donde distintas culturas e incluso religiones no permiten más que a los progenitores escoger al futuro marido o mujer de sus hijos.

Si bien es cierto que el joven Kang Hu podía haber optado por no lanzarse por el río, el hecho de que lo hiciera pone de relieve la difícil situación que aun se vive en el siglo XXI en distintas partes del mundo donde la presión familiar es tal que cohíben hasta a jóvenes que rondan los 30 años.

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