Acaban de salir publicados varios vídeos del Estado Islámico en el que matan a un gay lanzándolo desde lo alto de un edificio. Pues bien, no hace falta recurrir a radicales para comprobar la homofobia de muchos países musulmanes. Este martes pasado han sido detenidos siete transexuales en Egipto acusados de "libertinaje" según se informa desde el diario local "Youm7".

Los arrestados fueron todos ellos detenidos en El Cairo, tal como ha informado el Mayor de la Policía de la Moral, Magdi Musa, el cual también comenta que los sospechosos pertenecían a una red de transexuales y homosexuales, los cuales estaban siendo investigados por el #Gobierno mediante las redes sociales y que tras concertar un encuentro con ellos, les detuvieron acusándoles de "libertinaje".

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Magdi Musa informa que los agentes de la policía quedaron con los transexuales en un club de carretera de la ciudad de Al-Haram, cerca de El Cairo, donde les pidieron que les llevaran a un apartamento para practicar actos sexuales.

En Egipto, el hecho de ser homosexual nunca había sido un delito hasta que en julio de 2013 se produjo un golpe de estado militar que derrocó al hasta entonces presidente Mohamed Mursi. Fue entonces cuando comenzó una caza de brujas, llegando a ser detenidos y encarcelados hasta ahora ciento cincuenta homosexuales o transexuales, acusados de "no moralidad". Una cifra bastante alta que, desgraciadamente, se espera que siga en aumento.

Este noviembre de 2014 fueron detenidos ocho hombres condenados a tres años de cárcel simplemente por aparecer en internet celebrando una boda homosexual en el Nilo, aunque la mayor redada hacia la comunidad de LGTB se realizó en el 2001 cuando las autoridades policiales interrumpieron en un barco-discoteca, llegando a detener y juzgar por "libertinaje" a cincuenta y dos personas.

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Organizaciones no gubernamentales internacionales y asociaciones de médicos han puesto el grito en el cielo y acusan al gobierno del país árabe de llevar prácticas vejatorias a los acusados cuando éstos salen a juicio ante los tribunales, llegándoles a hacer,  contra su consentimiento, exámenes rectales como prueba ante el juez. Prueba que no demuestra nada acerca de los arrestados de haber "cometido actos homosexuales".