Fiesta sí, lucha también. Con este lema el movimiento social la #intifalla (intifada + falles) se concentra cada día enfrente del balcón de la Mascletà para visibilizar las protestas y reivindicaciones que se hacen al gobierno valenciano, tanto local como autonómico.

Recuperando el espíritu crítico de una fiesta de denuncia, cada medio día exponen pancartas sobre temas muy diversos (uno cada día) ante una multitud de turistas y valencianos despolitizados que les mira atónitos y con un poco de desconfianza. Se han merecido incluso las burlas de la misma alcaldesa de #Valencia, que ve en ellos un grupo de radicales molestos que evidencian ante la esfera estatal e internacional los males de su querida tierra.

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Desde que empezaron las pirotecnias, han dedicado días a la televisión y radio públicas valencianas (RTVV), a las víctimas del metro, a los pueblos oprimidos de todo el mundo, a posicionarse en contra del Plan General de Ordenación Urbana, a la defensa del medioambiente, etc. Y hoy, día 10 de marzo, se concentran para reivindicar el cierre de los CIES y el fin de #Racismo.

Los Centros de Internamiento de Extranjeros son establecimientos que vulneran los derechos de las personas migrantes en múltiples aspectos, sobre todo porque se les priva de libertad simplemente por no tener los papeles en regla. En Valencia se sitúa uno de los 8 CIES que existen en territorio español, el de Zapadores, que depende del Ministerio de Interior como todo lo que tiene que ver con materia de #Inmigración.

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En teoría, son establecimientos administrativos en los que se interna a personas en situación administrativa irregular a la espera de su deportación o puesta en libertad por un juez. El máximo de estancia es de 60 días y los internos no pueden salir del recinto ni recibir visitas, más allá de diez minutos al día y separados por una mampara de cristal con una pequeña obertura.

No pueden tener bolígrafos ni cepillos de dientes por si los usan como "armas", existe una celda de aislamiento y numerosas denuncias por torturas y malos tratos por parte de los funcionarios que trabajan en los centros y no tienen ninguna formación específica en inmigración o idiomas.

No existen protocolos para identificar a las víctimas de trata o mujeres embarazadas y las puertas de las celdas se cierran con llave cada noche por lo que los internos tienen que orinar en botellas delante de sus compañeros. El nuevo reglamento acaba de entrar en vigor, pero todavía no se tiene constancia de si está llevándose a cabo.

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La ONG Pueblos Unidos está llevando a cabo un informe en colaboración con las Clínicas Jurídicas de las Universidades Españoles, entre ellas la de Valencia, para comprobar si las nuevas medidas se están aplicando. Aún así, para los colectivos que luchan por los derechos de los migrantes este reglamento no es suficiente y piden el cierre definitivo de los CIES.

Ésta, junto con el fin de las redadas raciales y del racismo institucional, es una de las reivindicaciones de la #Intifalla de hoy, que podremos ver bajo el balcón en unas pocas horas y durante todas las Fallas, visibilizando lo que las autoridades quieren esconder a la opinión pública.