Al parecer, tal y cómo ha explicado el fiscal del caso en la rueda de prensa que ha ofrecido esta mañana para todos los medios, el copiloto de Germanwings -formado en la escuela de Lufthansa-, Andreas Lubitz, del avión que se estrelló en Los Alpes se quedó sólo en la cabina en el momento que el piloto salió, seguramente, para ir al lavabo del avión.

Justo cuando éste se quedó sólo dentro de la cabina, fue el encargado de hacer descender el aparato de una manera brusca. Lo hizo descender de unos 38.000 a unos 6.000 pies, una barbaridad.

Pero en este mismo instante, el propio copiloto cerró la cabina de forma intencionada negándose a abrirle la puerta al piloto, tal vez con la idea de provocar el fatídico accidente que se produjo.

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De las grabaciones que se han obtenido de la caja negra encontrada del propio avión se ha deducido que el copiloto tenía la intención de provocar el accidente.

Las voces de los pasajeros no se escucharon hasta el final de las grabaciones, justo antes del choque. Una vez que el piloto salió de la cabina no se escucha ningún ruido más hasta el momento del impacto.

Además, como ha indicado el responsable de la investigación explicó que "la trayectoria que seguía el avión no era propia de un avión controlado por pilotos". Hay que quedarse con uno de los aspectos importantes que ha transmitido esta mañana el fiscal del caso, ha negado rotundamente que el accidente venga propiciado por alguna acción terrorista, sino más bien por una acción de una sola persona que ha querido provocarlo.

También, ha querido dejar claro que "una persona que se quiera suicidar se suicida sólo, no lo hace con 150 personas a bordo".

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Cree que la culpa es de una sola persona y no se debe culpar por ello a la compañía de bajo coste alemana, Germanwings.

Entre otros aspectos tratados por el fiscal en la rueda de prensa ha informado de la edad que tenía el copiloto (28 años), que tenía en su haber particular poco más de 400 horas de vuelo, nada que ver con las que tenía el piloto, más de 6000. Por otra parte, si se confirma la información del New York Times, las medidas que se introdujeron en las cabinas de los aviones tras algunos atentados como el del 11-S, podrían modificarse tras el último y horrible accidente.

Se ha decidido, según las autoridades, llevar los restos de los cuerpos humanos para la determinación de su identidad a un equipo forense. Por lo que este proceso llevará mucho tiempo, ya no sólo por la búsqueda de restos en una zona montañosa de difícil acceso, sino por el trabajo de los propios investigadores y forenses en la cadena de identificación.