Andreas Lubitz, copiloto del Airbus A320 que resultó siniestrado el pasado martes en Los Alpes, parece ser el señalado como culpable de la catástrofe. El fiscal encargado del caso parece indicar, después de escuchar las grabaciones registradas en la caja negra del avión encontrada, que el copiloto estrelló a propósito el avión después de quedarse solo en la cabina.

El comandante del vuelo, Patrick Sonderheimer, actuó con profesionalidad y una vez estabilizado el avión abandonó la cabina para dirigirse al servicio. Al regresar a la cabina la puerta se encontraba cerrada, como debía de ser, pero Andreas Lubitz no procedió a abrirle la puerta.

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Aquí empiezan los ocho interminables minutos que dan con el avión en tierra y con sus 150 ocupantes muertos. Durante estos ocho larguísimos minutos y mientras el comandante intentaba derribar la puerta, parece ser que Andreas Lubitz desconectó el piloto automático y los controles de altitud, precipitando el avión a 700 kilómetros por hora contra un macizo alpino.

Pero ¿Quién es Andreas Lubitz y qué pudo ocurrir para que cometiera un acto tan terrible? Este copiloto nació hace 28 años en la ciudad alemana de Montabaur y acumulaba una experiencia de vuelo de 630 horas. Empezó a formar parte de la plantilla de Germanwings en septiembre del año 2013 y, según el portavoz de la compañía, había pasado todos los test psicológicos necesarios para el empeño de su función.

Sin embargo, lo que todavía no se conoce es el motivo que pudo hacer que tomara esta decisión tan macabra.

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Aunque la policía y los servicios de inteligencia alemana están investigando la vida de este piloto, no existen pruebas de que pudiera estar enrolado en ninguna causa terrorista, por lo que el atentado que cometió no sería un atentado terrorista.

En todo caso, aunque no se pueda calificar como terrorista, lo que cometió Andreas Lubitz es un atentado en toda regla, incluyendo su propia inmolación. En ningún caso se puede definir esta acción como un suicidio, ya que estaríamos faltando al respeto a los familiares de las víctimas y a la memoria de los otros 149 fallecidos. Ahora, y como en cualquier catástrofe, habrá que analizar la situación e intentar tomar medidas para que no se repita. La probabilidad de que un piloto de avión esté tan desestabilizado psicológicamente que pueda cometer este tipo de atentado es baja y, además, es difícil de prever.

Sin embargo, habría que preguntarse si es acertado el protocolo aprobado desde los atentados de las Torres Gemelas de que las puertas sean blindadas y que sólo puedan ser abiertas desde dentro. La causa de este atentado tendrá que ser analizado concienzudamente por los expertos de aviación civil y habría que preguntarse si los enigmas que rodean al vuelo MH370 de Malaysia Airlines, desaparecido hace más de un año, obedecen a unas causas similares. #Terrorismo