Por cada día que se sucede desde la tragedia que rodea al Airbus que se estrelló en los Alpes franceses, más líneas de investigación del caso buscan completar el laberinto que un accidente aéreo encierra, con demasiadas hipótesis y poca información confirmada, que más adelante se desmiente para esgrimir una nueva teoría.

Lo que se tiene claro hasta ahora, a juzgar por las grabaciones de las cajas negras, es el hecho de que los investigadores coinciden en apuntar al copiloto como el único responsable del accidente aéreo. Incluso ha trascendido información oficial de que el comandante del vuelo trato de abrir la compuerta con un hacha, y de que las respiraciones del copiloto Andreas se mantuvieron constantes hasta el momento del impacto, asumiendo el desenlace que había dibujado horas antes de embarcar en el avión.

Ahora, investigando más sobre su pasada vida, se ha llegado a una línea de investigación que podría confirmar que el joven tenía problemas psicológicos fuertes tras la ruptura con la que fue su novia durante 7 años.

Esta nueva información casaría con el hecho de que el Copiloto buscara acabar con su vida, y su tranquilidad y calma en la cabina incluso segundos antes del impacto.

Todo lo contrario a los sonidos provenientes del resto del avión: golpes y súplicas por parte del comandante, gritos y fuertes atuendos con el hacha de abordo al que el Comandante pudo tener acceso.

La policía ha incautado distintos bienes del apartamento de Andreas que probarían que sufriría una depresión severa que le habría llevado a cometer la fatal tragedia. No obstante, las mismas fuentes apuntan a que aún no se pueden hacer públicas las informaciones obtenidas hasta que haya habido un análisis profundo, y se pueda montar una hipótesis al respecto. según confirma Der Spiegel.

Ahora, todas las miradas se vuelven contra el Presidente de Lufthansa, quien rechazó comunicar a las autoridades la fuerte depresión que sufría el copiloto. Independientemente de que éste superara con éxito, a su regreso, las pruebas psicológicas que se le realizaron, no por ello debería significar que una persona es válida para pilotar un avión con 149 personas a bordo. La mente humana sabe mentir, y más una persona que busca su propia venganza con el mundo.

Mientras tanto, la familia del copiloto, según afirman los psicólogos desplazados a la zona del accidente, sienten una losa de la que difícilmente podrán recuperarse.