El astronauta Terry Virts se encontraba realizando un paseo espacial, el pasado día 25 de febrero, con el cometido de instalar unos dispositivos exteriores para que puedan llegar nuevas naves a la Estación Espacial Internacional. Al poco tiempo de su salida observó cómo se habían condensado y hecho acto de presencia unas pequeñas gotas de agua dentro de su casco. Ante su asombro decidió informar al centro de control de la NASA de lo que acababa de ocurrir.

El cosmonauta, al entrar dentro de la Estación Espacial Internacional y retirarse el traje que llevaba durante el paseo por el exterior, observa como había agua flotando en la cámara de represurización de aire.

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Pero en ningún momento había ningún informe sobre agua antes de lo sucedido en ese momento, descartando que el agua hubiese podido deberse a cualquier causa dentro de la Estación Espacial.

Samantha Cristoforetti, otro miembro de la tripulación espacial, observó el casco por su parte interior e informó que había gotas de agua dentro del casco flotando libremente y que la esponja acolchada de su interior estaba humedecida.



La #NASA ha asegurado que analizaran minuciosamente la situación para poder dar una explicación razonada y técnica sobre el origen del agua que vieron e informaron los astronautas en sus respectivos informes de control.

Los técnicos de la NASA han asegurado que no corren ningún peligro los miembros de la tripulación espacial con lo sucedido y que extraerán las conclusiones antes de la próxima salida al exterior de Terry Virts, la cual está prevista que se realice el día 1 de marzo, para continuar con las tareas de instalación de los dispositivos en el exterior de la nave, junto con su compañero Barry Wilmore.



El traje en cuestión ya tuvo episodios de problemas similares el pasado año 2013, después de un paseo por el exterior de la Estación Espacial, lo cual provocó una fuga de agua, siendo un hecho sin precedente en la historia especial hasta la fecha.

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El paseo espacial que tenían previsto realizar en aquel momento sería de unas 6 horas, pero cuando llevaban poco más de 1 hora en el exterior, el astronauta italiano Luca Parmitano informó que tenía mucha agua en el interior de su casco. Ante dicha situación no se tuvo más remedio que abortar la misión.