El Tribunal Supremo ha declarado Mercadona responsable por los actos de acoso que proporcionó un coordinador sobre dos de sus empleadas. Durante meses, ambas trabajadoras tuvieron que someterse a su jefe, pero finalmente fueron despedidas por no acceder al chantaje.

Estos actos se produjeron entre los años 2004 y 2008 en uno de los muchos establecimientos de la cadena, concretamente en el que disponen en la calle Luis Vives de Valencia. José Chaparro, el agresor, fue condenado por la Audiencia Provincial de Valencia a pasar tan solo dos años y medio en la cárcel. Siete años más tarde, la Sala de lo Penal ha admitido esta sentencia.

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Por su parte, Mercadona ha tenido que indemnizar a las dos trabajadoras con 75.000 euros por los daños psicológicos.

La compañía ha alegado en su defensa que no eran conscientes del trato que estaban recibiendo las dos chicas. Sin embargo, otras fuentes cercanas que han preferido mantenerse en el anonimato, han declarado que realmente sí que había conocimiento de lo que estaba pasando, pero por miedo a perder sus puestos de trabajo se mantuvieron al margen de la situación. Tras conocerse las primeras demandas, la empresa tomó cartas en el asunto de inmediato; automáticamente el coordinador fue despedido ya que tal y como asegura Mercadona, la empresa no va a tolerar que ninguno de sus empleados se comporte de esta manera.

Durante el juicio también hemos podido ver algunas de las duras declaraciones que han hecho las dos trabajadoras.

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"Nos proponía tener relaciones sexuales con él'' o "quería aumentar las ventas ofreciéndonos a los clientes'' han sido algunas de las denuncias más impactantes. Las denunciantes, como es lógico, rechazaron dar estos servicios sexuales tanto a él como a los clientes y pidieron que se realizase un cambio en su lugar de trabajo, alegando que no estaban a gusto con sus compañeros. Por otra partem al ver que este cambio tardaría en realizarse un tiempo como medida preventiva prefirieron tomar la baja para alejarse del acosador.

Cuando decidieron volver a ocupar el puesto que les pertenecía fueron despedidas, a los pocos días fue entonces cuando por casualidad entraron en contacto al verse en la misma situación y descubrieron que habían vivido la misma historia dentro del supermercado. Esto fue lo que les animó a seguir juntas y denunciar al su acosador.