La mañana del 3 de enero de este 2015 se ha celebrado el sepelio del agente fallecido en el día de ayer arrollado por un tren en la capital española. Desde luego, fue una mañana movida de comienzo de año. Tras la amenaza de bomba en la estación de Atocha de Madrid, nos sorprendía esta lamentable noticia, donde un agente de nuestras Fuerzas de Seguridad, Francisco Javier Ortega, moría bajo un tren al ser empujado en un forcejeo con un individuo al que intentaba identificar.

El supuesto inmigrante, como apuntan los medios de Seguridad, condujo intencionadamente al agente de 28 años hasta la estación, para atrás forcejear con él, cayó a las vías cuando el tren realizaba su entrada. El agresor también resultó herido, aunque de momento se mantiene estable.

Entre aplausos, el agente siniestrado fue recibido por sus compañeros de las Fuerzas de la Seguridad, para darle su última despedida en el complejo policial de Canillas de Madrid.

Si se llega a demostrar que el hecho no fue fortuito sino intencionado se tratará como homicidio, ha declarado Cosidó, director general de la Policía. Ante el deseo de los familiares de realizar el sepelio en la más estricta intimidad, los medios de comunicación no han podido acceder a dicho lugar.

Todos estos datos se sabrán en breve, basándose en los videos de la estación de parada Embajadores donde sucedieron los hechos. Tras esto, se verificará si fue homicidio y se tomarán las medidas pertinentes. Cosidó ha impuesto al agente la medalla de oro de la policía y ha entregado a la familia la bandera española que cubría el ataúd y la gorra del fallecido. Ante todos estos hechos, los agentes de policía aseguran que no están protegidos en su trabajo por lo que mueren defendiendo los derechos de los ciudadanos.

Desde aquí mis condolencias a la familia del agente fallecido. Necesitamos más protección para nuestros agentes de la ley y que todos seamos capaces de reconocer su labor para con el resto de personas que apoyamos nuestra seguridad en ellos.