Aunque nos acordamos del sórdido caso Benítez, el empresario agredido por los Mossos d'Esquadra en el Raval que murió misteriosamente, hace casi una década, cuando el alcalde de Barcelona era Joan Clos (PSC), el sucesor de Pasqual Maragall, hace casi una década hubo un caso parecido aún más sórdido que aquel y que el documental "Ciutat Morta" denuncia, aunque tiene que ver con la Guàrdia Urbana de Barcelona.

Dicho documental ha sido emitido por el segundo canal de TV3, Canal 33, con una audiencia muy alta, aunque por decisión judicial tuvo que cortarse cinco minutos del mismo, al haber una queja de Victor Gibanel, ex jefe de Información de la Guàrdia Urbana de Barcelona, la Policía Municipal de allí.

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Todo empezó el 4 de febrero de 2006, con los agentes municipales barceloneses entrando en un viejo teatro okupado. Hubo disturbios con los okupas, y una maceta cayó en la cabeza de un agente, que iba sin casco, dejándolo en coma y posteriormente parapléjico. La reacción de los agentes fue desproporcionada y paranoica, según demuestran los hechos. Detuvieron a varios sospechosos, entre ellos la joven Patricia Heras, que ni siquiera se encontraba en el lugar (estaba en un hospital y allí fueron a detenerla). Por su forma de vestir, fueron puestos en la lista de sospechosos, detenidos y aún les esperaba algo peor.

Fueron torturados de manera salvaje y encarcelados dos años. Fueron puestos como modelo de gente violenta por la Prensa y por el Ayuntamiento, que había aprobado la nueva Ley llamada "Ordenanza de Civismo", que pretendía moldear una imagen de Barcelona como una ciudad pulcra, en vista de los millones de turistas anuales que la visitan, sobre todo los barrios de mayor interés turístico, y en donde convenía eliminar a ciertos colectivos de gente "antisocial".

Años después, varios agentes detuvieron y torturaron a un chico de raza negra diciendo que era traficante de drogas, pero luego se descubrió que era hijo de un diplomático de Trinidad y Tobago, y que las acusaciones contra él eran un montaje.

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Eran los mismos de la noche de 2006. Sobran las palabras.

Patricia Heras sufrió tanto aquella injusticia de ser detenida sin haber cometido ningún delito que se gastó sus ahorros en abogados, plasmó sus sufrimientos en Poesía y en un blog titulado "Poeta muerta", y aprovechando una salida de la cárcel (se le concedió el tercer grado, sólo tenía que dormir en prisión), se suicidó en abril de 2011. Otros okupas que okuparon un cine abandonado en 2013 para proyectar un documental lo rebautizaron Cinema Patricia Heras en honor a ella, y también está dedicado a ella el documental, dirigido por Xavier Artigas y Xapo Ortega.

Antes y después de su emisión por Canal 33, como hemos dicho, provocó mucha polémica. Lo recordaba VilaWeb: la propia Guàrdia Urbana barcelonesa dijo en su Twitter: "Buena noche para ir al cine. Aunque si os gusta la fantasía, con Canal 33 ya tenéis bastante". El diputado de la CUP en el Parlament, David Fernández, se indignó y les contestó: "La muerte de Patricia Heras no es ninguna fantasía, y la jubilación de oro vergonzosa de dos torturadores, tampoco".

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Le contestaron: "No hubo ninguna muerte. Se equivoca de Twitter, Sr. Parlamentario". David se indignó aún más: "No me equivoco en nada. Si ahora escondéis vuestra cobardía es vuestro problema. Un problema grave de indignidad. Asco".

Hubo una manifestación muy emotiva posteriormente de centenares de personas en la Plaça de Sant Jaume como homenaje a Patricia Heras. #Sociedad Barcelona