Ante el lamentable atentado terrorista sobre el semanario satírico “Charlie Heddo”, donde bajo las balas de los fusiles soviéticos y a manos de integristas islámicos al grito de “Vengaremos al Profeta” fueron asesinado los periodistas y caricaturistas Chart, Cabo, Wolinski y Tignous, y otras ocho personas más, entre los que se cuentan dos policías, ascendiendo la cifra de muertos a 12 personas, mientras otras cuatro permanecen heridas, la prensa libre global se ha manifestado de manera unánime en la condena de semejante barbarie perpetrada contra la #Libertad de expresión.

A riesgo de ser malinterpretado, y desde mi humilde columna de opinión en este, y en otros periódicos digitales, me gustaría expresar la siguiente opinión: Los periodistas no somos soldados, ni estamos entrenados para la guerra.

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Nadie debe caer en la tentación de confundir nuestra profesión como un arma arrojadiza y de convertir las redacciones de revistas y periódicos en bunkers a prueba de balas. A nadie escuché hablar de paz, pedir paz en estos duros momentos, y ya sé que parece ingenuo, pero el periodismo, además de luchar por la verdad, por la libertad de expresión, debe tener un fuerte compromiso por la paz. Escribir para la paz, sin ocultar ni mentir, sin autocensurarse por nadie y por nada, pero siempre en busca de un valor fundamental para la convivencia global, el de la tolerancia y el del respeto al diferente y a la diferencia.

El mundo libre, no solo en esta parte de occidente, está siendo asediado por guerras, #Terrorismo y otros actos de violencia diarias que generan miedo a las sociedades. El periodismo, como han dicho numerosos compañeros, está siendo amenazado globalmente.

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La respuesta, no solo de la prensa libre, también de Gobiernos y Organizaciones en defensa de los Derechos Humanos debe ser unánime, condenar firmemente los atentados perpetrados por este grupo de asesinos, en este caso de integristas islámicos, pero también del sector que provengan – como por ejemplo cuando el narcotráfico atenta o amenaza contra periodistas en México- , sin caer en la tentación de que la prensa internacional, es decir la prensa libre global, caiga en una especie de “cruzada”, en legítima defensa de la libertad de expresión, pero no exclusivamente en una “cruzada” anti islamista – en lo que de fundamental radical tienen los grupos terroristas- porque, pienso que no es esta la función de la prensa libre. Es decir tomar partido. La prensa, el periodismo, por más tocado que se encuentre en estos duros momentos.

Particularmente en España, y lamentablemente, hay bastante experiencia terrorista, quiero decir de lucha contra el terrorismo y defensa de la libertad de expresión y de los derechos humanos de todos aquellos que queremos vivir y expresarnos en un mundo libre.

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Toda esta experiencia nos debería servir para actuar, desde la prensa libre, de la manera más equilibrada y sensata. Quiero decir que “mantener un espíritu de crítica y libertad” en los medios de prensa no puede trastocarse por expresar un deseo de venganza. Nos alegraremos cuando apresen y condenen a los homicidas de los caricaturistas franceses, pero no podemos, nosotros, los periodistas, pedir venganza ni salir a buscarlos. Para esto están las fuerzas del estado, que bajo el mandato democrático y de pleno derecho, son los encargados de perseguir, apresar y juzgar a quienes atenten contra las personas que ejercen su derecho a expresarse libremente.