En la tarde del viernes, sobre las 16 horas, en las pistas del aeropuerto tinerfeño internacional de Tenerife Sur-Reina Sofía, un operario de la compañía española Iberia sufrió una parada cardiorrespiratoria que acabó con su vida. El desvanecimiento le sobrevino en el momento en que estaba retirándole los calzos, que aseguran que las ruedas del tren de aterrizaje queden frenadas, de un avión de la compañía británica Thomson Airways que estaba a punto de abandonar el parking en el que se encontraba para dirigirse a la pista para despegar.

Los datos que se conocen no son oficiales, ya que AENA aún no ha dado su versión de lo sucedido, pero los testigos que presenciaron el incidente mortal aportaron sus versiones, que coincidían todas ellas en prácticamente todo.

Anuncios
Anuncios

El trabajador de Iberia, del que según unos se llama Javier mientras otros comentan que su nombre es Víctor de la Fuente, había realizado la operación de retirada de calzos y estaba llevándolos a la furgoneta que utilizaba para acercarse al avión y en la que transporta los calzos, para colocarlos en ella y proceder a retirarse para que la aeronave pudiera iniciar su carreteo hasta la pista, cuando el técnico de mantenimiento le confirmara que tenía el paso libre de obstáculos. Justo en ese momento, antes de llegar al vehículo, los compañeros que estaban cerca del avión terminando los trabajos que habían realizado, así como la tripulación técnica y el pasaje del aparato, vieron cómo se desplomaba en el suelo.

Tras unos segundos de un lógico desconcierto general, la coordinadora y una trabajadora de la limpieza que aún no se habían retirado del lugar, salieron corriendo hacia donde se encontraba para atenderle y ver qué le pasaba.

Anuncios

Al ver que no respiraba, procedieron a realizarle de emergencia los procedimientos de primeros auxilios, consiguiendo reanimarlo con la respiración boca a boca. Según han contado los testigo, cuando llegó un médico para asistirlo con un desfibrilador, el aparato estaba descargado y tenía que esperar 15 minutos para cargar sus baterías. La tripulación del avión, que aún no se había movido de su ubicación, vieron desde cabina todo lo sucedido, y descolgaron por la ventana, con la cuerda de evacuación, un equipo desfibrilador que llevan para casos de emergencia para asistir al operario.

Todos coinciden en la tardanza que hubo para que la ambulancia pudiera presentarse en el lugar de los hechos, que cifran en una media hora. La operación de reanimación no logró revertir la parada cardiorrespiratoria, y cuando llegó la ambulancia ya no pudieron hacer nada. Según un portavoz de AENA la primera llamada que recibieron hablaba de una caída, y fue después cuando se dijo que era un caso grave, y que el médico tardó 3 minutos en llegar. #Islas Canarias