"Soy policía, sé cómo funciona esto". Estas palabras fueron dichas por Justo en una entrevista que le realizó el periodista Raúl Montilla el 30 de noviembre, tras haber protagonizado dos acciones "reivindicativas", ambas ataviado de ropas militares. La primera de ellas, el 11 de septiembre, Diada de Cataluña, cuando se presentó a la ofrenda floral que cada año se hace frente al monumento de Rafael Casanova, y le pegó fuego a una "estelada", la bandera reivindicativa de la independencia catalana. En la entrevista comenta que, después de quemarla, dejó que los Mossos lo cogieran, porque habían dos chicos por allí cerca que le llamaron facha y que, de no hacerlo así, podrían haber saltado a buscarlo.

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"Las banderas sólo son trapos, por eso las quemo. No vale la pena morir por un trapo", añadió.

La segunda vez que saltó a las noticias fue en Valencia, en una manifestación en contra del aborto que estaba encabezada por Rita Barberá y la cúpula del PP de Valencia, en la que se presentó cerca de los políticos que abrían la marcha, vestido de militar alemán de la Segunda Guerra Mundial, casco incluido, con una pancarta con símbolos nazis y las palabras "aborto" y "genocidio". Su tercera aparición pública la realizó hace dos semanas, descolgándose por la fachada del famoso edificio creado por Antonio Gaudí, La Pedrera, para extender unas pancartas en contra del aborto en las que lo comparaba con el nazismo.

Justo dice que viste de militar porque la Iglesia está llena de lobos con piel de cordero.

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"Yo soy un cordero de Dios pero visto de lobo". Añade que lucha contra diversas causas, entre ellas el aborto, la corrupción y "el falso profeta de los musulmanes", y que el que le ordena los pasos a seguir es Jesús. El ex-guardia civil y policía local hasta enero, comentó que los motivos de solicitar la excedencia a principio de año fue su divorcio y el haber perdido la custodia de su hijo, y fue agravado por la posterior muerte de su madre, pero cuando en la conversación aparecen las palabras "bipolaridad", "transtorno" y "fuerte depresión", aparece en su cara una sonrisa llena de melancolía y cambia el rumbo de la entrevista y explica que a partir de entonces sobrevive de lo que caza en el campo y que es ahí donde vive, a cielo abierto.

Según explica el entrevistador, Justo no quiere reconocer su enfermedad ni quiere que le presten ayuda, a pesar de que médicos de un hospital de salud mental con el que tiene alguna relación dicen que debería ir más a menudo para ser tratado, y que con un tratamiento médico, que se niega a tomar, su patología podría solucionarse.

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Sus antiguos compañeros afirman que era un gran profesional y con vocación de servicio público. "Hasta que cambió". Al finalizar la entrevista, Justo confirmó a Montilla que no volvería a ser policía, que seguiría denunciando "lo que creo que debo denunciar".

Y hoy, en el zoo de Barcelona, se ha lanzado a la jaula de los leones, también vestido de militar, siendo atacado por los felinos, pudiendo ser rescatado por los bomberos después de media hora de haberse tirado. Se ha podido rescatar con vida, pero está en el Hospital de la Vall d´Hebrón en un estado muy grave, aunque no se teme por su vida. ¿Habrá sido este el último incidente que provoca este policía local en excedencia de 45 años, con sus facultades mentales claramente afectadas desde su divorcio, o continuará hasta perder la vida en uno de ellos? Esperemos que a partir de ahora siga ese tratamiento que puede curarlo.