La anciana desahuciada de Vallecas, a la espera de que le den una vivienda. Carmen Martinez Ayuso, de 85 años, avaló con su piso el crédito que pidió su hijo a un prestamista para hacer frente a su deuda.

Carmen cuenta a la revista Diez Minutos diciendo: "Ya soy muy mayor, tengo 85 años, artrosis en las piernas, no valgo 'pa ná', y ahora este disgusto", desahuciada de su piso de la calle Sierra de Palomeras de Vallecas, en Madrid, por el impago de una deuda de su hijo único llamado Luis. Este, vendedor de pisos en paro, estaba pasando una mala situación, tras la separación de su esposa, cuando pidió al banco un crédito de 40.000 euros, que le fue denegado, entonces acudió a un prestamista particular, Francisco G.

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M., poniendo el piso de su madre como aval. Con los intereses, la deuda subió a 77.000 euros y, ante el impago, el prestamista ejecutó el aval pasando judicialmente el inmueble a ser de su propiedad. Carmen ha tenido que abandonar su hogar de las últimas cinco décadas.

El desalojo tuvo lugar el pasado 21 de noviembre. Viuda desde hace siete años, esta mujer, que apenas sabe leer y escribir, y que cobra 632 euros de pensión tras pasarse la vida limpiando pisos, se enteró de que la iban a echar de su casa hace poco más de un mes, cuando la policía fue a su domicilio para notificárselo. Con ayuda de los vecinos y la Plataforma de Afectados de la Hipoteca, (PAH), de Vallecas consiguieron parar la primera orden de ejecución y obtener un mes de margen que caducó en la fecha de desalojo. Cuarenta policías acompañaron a la comisión judicial para proceder al alzamiento.

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Su caso levantó una oleada de solidaridad que traspasó fronteras.Comenta que muchísimas vecinas ofrecieron su apoyo, proponían hacer recolectas o nos pedían un número de cuenta para ingresar alguna ayuda, explicó Iván Sanchéz, portavoz de la PAH de Vallecas.

Este caso ha dado la vuelta al mundo y se han interesado venezolanos, japoneses, incluso un mexicano ofrecía hasta 300.000 dólares para intentar que no se fuera del piso pero hemos tratado de acercarnos al prestamista y no ha querido ningún tipo de solución. Lo que quería era el piso. Entonces, Paco Jémez, entrenador del Rayo Vallecano, se comprometió, junto con el resto de la plantilla a costearle el alquiler de una vivienda lo que le quede de vida. De momento, Carmen vive en casa de su nuera, a la espera de encontrar un nuevo hogar.