Una vez más, un niño es protagonista de una imagen cruel. La pequeña, que no tiene más de 4 años, fue retratada el pasado miércoles 13 de diciembre, en la capital de la provincia de Misiones, Posadas, en Argentina. Una periodista de Misiones Online, fotografió a la niña desde su vehículo, cuando transitaba una de las principales avenidas de la ciudad.

La provincia de Misiones, lindante con Paraguay es una de las más pobres del país. También una de las zonas más calurosas de la región que empieza a transitar los primeros días del verano. Misiones es húmedo. las temperaturas promedio en esta época del año sobrepasan los 30 grados.

Eran las 12:30 del mediodía cuando la pequeña, se arrodillo en el suelo a beber agua de un charco que llevaba allí varios días. La niña acompañaba a sus padres en la venta de artesanía. Es una actividad frecuente allí, en esas zonas olvidadas de las ayudas del Estado. Los adultos venden artesanías rudimentarias y los #Niños piden limosna en la cercanía.

Un panorama frecuente en Posadas, que a poca gente moviliza. Sin embargo, esta imagen está dando la vuelta al mundo. La pequeña pertenece a la comunidad guaraní, uno de los pueblos originarios de la zona.

La indignación en las redes sociales, apenas hacerse pública la fotografía, también recayó sobre la autora de la misma. Hecho que motivó la publicación de otras imágenes y un texto explicativo en el que la reportera comentaba los hechos.

La comunidad mbyá recibe ayudas económicas por parte del Estado nacional, pero la venta ambulante y la limosna les representa otro ingreso necesario. Según han comentado algunos residentes de Misiones, con frecuencia autobuses del gobierno provinciales los llevan hasta sus lugares de origen, pero al poco tiempo regresan a la ciudad por no tener otra manera para subsistir.

La fotografía de la pequeña, en un principio, solo fue compartida entre un grupo de compañeros de la reportera, que pronto viralizó la imagen y lograron abastecer a los pequeños con bidones de agua y helados.

Pese a que se los conoce como mbyá, su verdadera denominación es ñandeva, que significa nuestra gente. En la provincia argentina de Misiones son alrededor de 6.500, también habitan la parte sur de de Brasil, Paraguay y en menor medida en Uruguay. Emigran con facilidad entre los países mencionados, porque una de sus costumbres es no reconocer las fronteras. La comunidad mbyá ha sufrido los embates de la deforestación, situación que ha mermado el número de integrantes de manera alarmante.

Sus espacios vitales han ido desapareciendo con el correr de los años. Cabe mencionar que, aunque no existe un consenso entre los historiadores, la presencia de los pueblos #Guaraníes en la región data de la Conquista de América. Los últimos estudios censales han demostrado que, pese al intento por implementar el bilingüismo en algunos centros escolares no logrado una mejor inserción social. Los primeros casos de adicciones ya han sido registrado, incluso, en menores de edad.

Al habitar la zona más selvática de la provincia y vivir aislados del núcleo urbano, solo pueden ir a la escuela caminando. Muchos de ellos, los que aún pueden ir, la única comida que reciben al día es la del comedor escolar.

Muchos niños de la comunidad mbyá padecen retrasos en el crecimiento debido a la malnutrición o desnutrición. El índice de mortalidad de estos pequeños es el mayor de la tasa de de menores en situación de #Pobreza. Suelen mendigar acompañados de otros niños o hermanos, sin importar el calor sofocante, el hambre y la sed. Argentina lleva mucho tiempo acostumbrada a mirar hacia otro lado ante la pobreza callejera.