La lucha de las #Camareras de piso ha llegado hasta el Congreso de los Diputados. Un pedido que viene haciéndose público desde hace varios meses, pero no encuentra cabida para una modificación inmediata.

"Creemos que estamos como estamos por desconocimiento de la situación" afirma una de las integrantes de las Kellys, la asociación creada por profesionales de la limpieza en hoteles.

"Buscamos que se aprueben leyes acorde a nuestras necesidades de trabajo", sostiene minutos antes de ingresar al Congreso, la semana pasada. "Lo que tenemos claro es que, habiendo llegado hasta aquí, no vamos a parar".

Las condiciones de contratación y #Empleo al que lujosos hoteles y no tanto, someten a sus empleadas de limpieza roza lo inhumano.

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Especialmente por la relación entre lo que se les paga por habitación y el limitado tiempo que cuentan para arreglarla. En el Congreso han sido recibidas por integrantes de Unidos Podemos y del PSOE.

"Pedimos que se nos reconozca la profesión como penosa, que se adelante la jubilación, que se modifique el estatuto 42 de la constitución para que todos podamos tener los mismos derechos, que aumenten la cantidad de inspectores, capaces de verificar y constatar la situación por la que atraviesa el gremio y que se reconozcan las enfermedades músculo esqueléticas como consecuencias de la profesión."

Uno de los grandes impedimentos con lo que se encuentran las camareras de piso es la falta de sindicato que las ampare y defienda, porque suelen estar contratadas como subcontratas, sin un convenio colectivos de trabajo.

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Prioridad para modificar las condiciones laborales de un sector que es mayoritariamente femenino. El apodo de Las Kellys se lo han puesto ellas mismas, por el juego de palabras "la que limpia".

Aunque comenzaron su iniciativa en Barcelona hace 3 años, en la #Actualidad cuentan con centros en 8 municipios diferentes. Según relatan desde la asociación, una camarera de piso puede cobrar entre 1 y 2 euros por limpiar y dejar en condiciones una habitación. Muchos hoteles las contratan por 5 horas, pero con una carga de trabajo similar a la que implicarían 8 horas.

El drama se acentúa con los años, la falta de un contrato estable, nutre de precariedad la situación de miles de mujeres que, en el país, se ganan la vida con este oficio. La cantidad de trabajo no disminuye, no solo por pedido de los encargados, sino porque cuando estas mujeres se aproximan a la edad de jubilación es cuanto más necesitan el dinero, pero menos fuerza y capacidad física tienen.

Las Kellys comenzaron uniéndose en Facebook, un especio para darse fuerzas y descargar su frustración ante las injusticias del día a día.

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Pero pronto se dieron cuenta que eran muchas y que podían hacer oír su reclamo, por ello decidieron crear la asociación.

Uno de los reclamos que piden con urgencia, es el aumento de inspectores que fiscalicen que están trabajando en condiciones paupérrimas. Cuentan esperanzadas que, desde que nacieron como entidad, han notado un aumento significativo de las inspecciones aunque creen que todavía no son suficientes.

Las Kellys aúnan a unas 2.000 mujeres todas dedicadas a la limpieza en hoteles. La agrupación, no solo cuenta con abogados para hacer llegar de manera judicial las peticiones y asesoren a las nuevas compañeras, sino que también ofrecen ayuda psicológica. Uno de los pedidos que más importancia tiene para estas mujeres es que se les conceda la jubilación anticipada. Esto les permitiría retirarse entre los 58 y los 60 años, con 25 años cotizados, pero solo 15 como camareras de piso. La explicación a este pedido es clara, a los 60, después de 25 años limpiando unas 25 habitaciones por día, el cuerpo no soporta la carga horaria y de trabajo.