Desde que cumplimos la edad legal para optar a un #Empleo, muchos de nosotros emprendemos un camino hacia la búsqueda de libertad financiera. Sin embargo, son muchas las dificultades que encontraremos hasta conseguirlo. Hoy en día, somos el segundo país con mayor porcentaje de paro de la Unión Europea, por detrás de Grecia y la escasa creación de nuevos puestos de trabajo, hace que sea prácticamente imposible acceder a un puesto laboral, independientemente de nuestra formación o experiencia.

Según la situación actual en España, una persona con estudios formativos superiores tiene prácticamente la misma probabilidad de acceder a un puesto laboral que otra con estudios formativos de menor nivel o nulos.

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¿Qué probabilidades tengo de encontrar trabajo en 2017?

En 2016, se predijo un 40% menos de creación de empleo debido al descenso del crecimiento del PIB, que, junto con otros factores como el retraso en siete décimas del crecimiento de la economía debido a la incertidumbre política, afecta al número de contrataciones que se estima en este año 2017 descenderán en 200.000 puestos con respecto al 2016. El año pasado se cerraba el verano con el récord de 282.298 despidos en un solo día. ¿Qué nos deparará 2017?

¿Qué perfiles tienen más dificultades?

Según las estadísticas está demostrado que las mujeres tienen menos probabilidades de acceder a un empleo que un hombre, y las condiciones laborales son desiguales a favor del sexo masculino. También se encuentran en dificultad los menores de 25 años y mayores de 40 años, así como personas con niveles formativos bajos.

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¿Por qué estamos en esta situación?

Además de diversos factores económicos y políticos que influyen en el empleo, la vulneración de los derechos de los trabajadores, es una de las razones principales por las que nos encontramos en esta situación.

Uno de los principales problemas de la economía, es el trabajo en negro o sumergido, en el que los empresarios se liberan de sus obligaciones fiscales total o parcialmente y no registran datos reales sobre la persona contratada, privando así al trabajador de sus derechos salariales y de cotización y jubilación.

Otras empresas, prometen a sus trabajadores un contrato tras un periodo de prueba que no tramitan, o un salario que nunca llegan a abonar al empleado.

A su vez, los empresarios bajan sus salarios para competir con estas empresas que prometen a sus trabajadores nominas libres de impuestos y recurren a empresas de trabajo temporal (ETT´s), en las que el criterio de selección de empleados es más flexible y la contratación más rápida. La oferta laboral que ofrecen es poco estable y rotativa, son contrataciones perecederas y, como su propio nombre indica, de forma temporal.

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¿Debo aceptar un contrato mercantil?

En los últimos años crece el número de contratos mercantiles que realizan las empresas, debido a que este tipo de contratos exime a la empresa de responsabilidad en los pagos de la seguridad social, lo que convierte al trabajador en autónomo obligándole a pagar las cuotas correspondientes (Actualmente por encima de los 200€/mes) y a realizar los trámites estipulados, pudiendo generar problemas de legalidad si no se cumple con los plazos e impuestos.

Ante la duda, si te encuentras ante un contrato de este tipo y no vas a emprender ninguna otra actividad por tu cuenta, el contrato mercantil únicamente beneficia a la empresa, ya que es una forma de contratar a una persona eludiendo sus responsabilidades sin generar un gasto de contratación.