En España acaba de aterrizar, pero la nueva red social, Yik Yak, es todo un boom en Estados Unidos. La versión anónima de Facebook nació hace poco más de un año en una universidad norteamericana, y su principal característica es la sencillez: es una especie de foro anónimo, donde se recogen los mensajes de las personas que se encuentran cerca geográficamente.

Para abrir una cuenta en Yik Yak no hay que introducir datos personales, tan sólo el nombre (que no será visible si el usuario no quiere) y el número de teléfono; los usuarios aparecen identificados bajo un apodo o alias, por lo que navegan de manera anónima.

Y es precisamente ese anonimato, la principal virtud con la que nació esta red social, la que se ha convertido en el gran problema.

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El hecho de poder publicar comentarios sin ser identificados ha favorecido el ciber acoso.

Según comenta uno de sus creadores, la aplicación fue creada para los estudiantes universitarios, por lo que no podían imaginarse que podía ser utilizada con estos fines.

Yik Yak ha respondido ofreciendo la posibilidad de limitar su uso geográficamente, por lo que ya son muchas las escuelas (más de 100.000 en Estados Unidos) que han pedido este bloqueo geográfico para que no se pueda utilizar en sus instalaciones. Tan sólo hay que enviar las coordenadas del centro y Yik Yak creará una frontera geográfica virtual para impedir leer o enviar mensajes en esa zona.

Otra de las medidas que ha impuesto la red social es restringir su uso a mayores de 17 años; los padres pueden impedir la descarga de la app en los teléfonos de sus hijos.

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Pero, ¿es esta la solución? Está claro que esta restricción no acaba con el problema; aunque no la puedan utilizar en clase, está claro que sin un uso responsable y maduro, se pueden seguir enviando mensajes ofensivos bajo la sombra del anonimato. Dada las repercusiones que ha tenido, llegando incluso a haber intentos de suicido derivados de este acoso, se han puesto en marcha varias iniciativas para cerrarla. Sea como sea, lo que queda de manifiesto es que cada vez se hace más necesaria la formación en las aulas, pues las nuevas tecnologías pueden ser un arma de doble filo para fomentar el #bullying. #acoso escolar #Redes Sociales