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En un despacho de una universidad americana, dos jóvenes uno de ellos hindú, conversan animadamente sobre su móvil nuevo y juntos, en una imagen un poco ambigua, le quitan el plástico protector a la pantalla. El hindú se decide a probar el reconocimiento de voz:

  • Hola
  • Hola- responde el móvil con voz femenina
  • ¿Cómo te llamas?
  • Mi nombre es Siri

  • Mira, finalmente hay una mujer a la que le puedes hablar- dice el amigo entre risas.

Los aficionados a la serie Big Bang Theory lo habéis adivinado, se trata del capítulo en el que Rajesh Raj Koothrappali se enamora de Siri, el reconocimiento de voz del sistema operativo del móvil.

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No es el único ejemplo de ficción en el que vemos que un hombre se enamora de un programa, en la película Her, de un modo dramático muy alejado del de la serie Big Bang Theory, Joaquin Phoenix se enamora de un sistema operativo al que le pone voz Scarlett Johansson. Aquí se trata de un sistema experimental en el que la máquina va aprendiendo y desarrollándose cada vez más hasta convertirse en un ente con voluntad propia.

Se trata del mismo tema abordado de dos modos diferentes en la ficción, el hombre se enamora de la máquina, pero más allá de lo anecdótico estamos hablando de dos personas que tienen problemas para expresar sus sentimientos. En Her, Joaquin Phoenix se dedica a escribir cartas personalizadas para los demás expresando sentimientos que es incapaz de desarrollar para sí mismo.

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Por su parte Rajesh, es incapaz de hablar con las mujeres que le atraen.

Diréis que son ejemplos de ficción y es cierto, pero también lo es que, muchas veces la ficción es un reflejo de la sociedad actual o al menos del sitio hacia dónde ésta parece que evoluciona. No hace mucho, el humorista estadounidense Aziz Ansari ha publicado el libro Modern Romance, con el que ha recibido el premio de No ficción del Goodreads Choice Award 2015. De un modo ameno y divertido, pero basado en rigurosos estudios sociales, analiza las dificultades del amor en la época actual en la que estamos hiperconectados.

Los modos de relacionarnos y con ellos los modos de conocer gente han cambiado, no hace tanto las parejas se conocían a través de familiares o amigos en común, posteriormente la movida de la noche y las discotecas eran los mecanismos más usados para ligar.

En general ahora todo va muy deprisa, vivimos en una sociedad de consumo en la que lo queremos todo al instante, #relaciones incluídas.

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La revolución tecnológica primero con los chats, después con Facebook, y ahora con los teléfonos móviles, en los que se puede instalar todo tipo de aplicaciones, ha transformado nuestra vida social.

Aplicaciones como Tinder son usadas para conocer posibles parejas, un entrevistado por la revista Vanity Fair lo exponía así “ es un juego de números, antes podía ir a un bar y hablar con una chica, pero ahora puedo quedarme en casa y hablar con 15”. El amor y también el sexo se contemplan como posibilidades reales para cualquier persona, ya que si alguien te rechaza simplemente tienes que pasar al siguiente candidato, eliminando así en parte la frustración, pero también banalizando las relaciones personales.

Tinder, eDarling Grindr, basan las búsquedas de candidatos en las opciones de preferencia que nosotros elegimos según nuestros gustos, pero eliminamos así muchas variables que tendríamos en cuenta de vernos en persona.

Los expertos opinan que estamos más conectados que nunca a través de las #Redes Sociales con nuestros teléfonos inteligentes, pero que también estamos más desconectados que nunca, ya que establecer una relación real a través de mensajes o de programas nunca es tan enriquecedor como en persona, al fin y al cabo el lenguaje corporal determina la mayor parte de la comunicación.

La sensación de vacío y soledad de las personas con problemas de relación intenta llenarse a través de relaciones digitales, pero en su mayoría son un parche detrás del que esconder sus verdaderos problemas. #Internet