Cuando hablamos de desigualdad salarial todos pensamos en un mismo tema. Coincidimos en la desigualdad de las mujeres respecto de los hombres. En nuestras sociedades se suele producir una división sexual del trabajo: el espacio público queda reservado para los hombres, mientras que a las mujeres se les asigna trabajos en el sector privado.

Aunque en los países desarrollados el número de mujeres universitarias ha aumentado en estas últimas décadas. En España, según un estudio hecho por Universidad se sitúa en torno al 54 % del total de mujeres matriculadas en las universidades. No obstante, la brecha salarial entre hombres y mujeres en España supera en tres puntos la media europea.

Anuncios
Anuncios

Así lo afirma la Agencia EFE y esto significa que el salario de un hombre español es un 19.3% superior al de una mujer (la diferencia europea se sitúa en torno al 16.3%). Esto se traduce en que la mujer trabaja 58 días gratis al año.

Por otro lado, según la OIT (Organización Internacional del Trabajo) a escala mundial la brecha de remuneración entre hombres y mujeres es de un 22.9% (las mujeres ganan un 77.1% de lo que ganan los hombres). La brecha de remuneración varía dependiendo del sector, la ocupación, el grupo de trabajadores, el país y el tiempo. Por ejemplo, en el ámbito político y según el último informe de WomenCeo de los 149 países que existen en el mundo solo 17 tienen una presidenta o Jefa de Gobierno.

Se debe tratar también el problema del "Techo de Cristal", según Stecyl (Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza de Castilla y León) "se denomina así a una superficie invisible en la carrera laboral de las mujeres, difícil de traspasar, que nos impide seguir avanzando.

Anuncios

Su carácter de invisibilidad viene dado por el hecho de que no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos, ni códigos visibles sobre la base de otros rasgos que por su invisibilidad son difíciles de detectar", solo por poner un ejemplo, en España Clara Janés se ha convertido en la décima mujer académica de la RAE en sus 300 años de historia.

El problema radica en la costumbre y en ese patriarcado que tan arraigado tenemos a nivel internacional, con sus más y sus menos todos los países padecen esta enfermedad crónica y corrosiva que impide el desarrollo laboral y personal de sus féminas. La solución educar desde la infancia en términos de igualdad de género, aplicar políticas de igualdad y erradicar el discurso opresor en boca de la misoginia.

Pero hay esperanza, según recoge CEDAW (Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer) el Estado a través del Gobierno y el Ministerio de la Mujer se ha comprometido para promover la igualdad y equidad tanto laboral como salarial.

Anuncios

Y, aunque constitucionalmente la igualdad queda manifiesta, el camino por recorrer es largo. En la actualidad, las políticas de igualdad consideran la desigualdad un problema público, para ello se ayudan de la perspectiva de género que analiza diferentes posiciones que ocupan los hombres y mujeres en la sociedad. Además, la OIT (Organización Internacional del Trabajo) apunta en el Convenio 100 la igualdad de remuneración para hombres y mujeres por un trabajo de igual valor. Este principio se puede aplicar por medio de leyes o reglamentos nacionales, así como convenios colectivos. Este convenio se extiende a todos los trabajadores, por lo que tampoco puede haber desigualdades por raza o edad. Veremos si llegamos por fin a conquistar la brecha feminista. #feminismo #igualdadsalarial #lamujerenespaña