Como bien he dicho en artículos anteriores, tengo dos hijos guapísimos que padecen el Síndrome de Asperger y me he tenido que adaptar a ellos. Cuando cursaba la Maestría me pidieron de tarea hacer un cuento sobre la #inclusión Educativa, el cual les quiero compartir. Por supuesto es una utopía.  El cuento es el siguiente:

En la Tierra de la Inclusión

Érase que se era en la Tierra de la Inclusión un Colegio Particular que decidió impartir la Educación por Competencias, contaba con todos los niveles educativos.  Apenas se enteraron los padres de Jesús hicieron un gran sacrificio para su hijo estudiara ahí, pues el chico padecía del SA. Desde el Preescolar estuvo en ese maravilloso Colegio, los Profesores y Directivos lo trataban bien, además permitieron que tuviera una Maestra Sombra desde el primer día de clases; esto hizo que a Jesús se le facilitaran mucho las cosas, sus compañeros lo incluían en las actividades del día a día y la Maestra Sombra, junto con la Maestra de Grupo, eran siempre sus guías.  Ya en la Primaria tenía un grupo consolidado de amigos que lo estimaban e incluían en las fiestas infantiles que cada uno de ellos iban teniendo, Jesús se sentía integrado y feliz.

Para la Secundaria sus amigos se convirtieron en "su Pandilla" y planeaban ir juntos al centro comercial, a ver una película de moda, y cuando Jesús estaba más tranquilo iban a bailar a un buen lugar del que se retiraban cuando él les manifestaba que ya comenzaban a aturdirle lo fuerte de la música y lo chillante de las luces.

En la Preparatoria logró tener una novia que lo conocía desde que eran pequeños, lo comprendía e impulsaba, eran inseparables.

Terminando su escolaridad en tan maravilloso Colegio los dos entraron a la misma Universidad y ella le servía como Maestra Sombra, aunque ya era muy pocas las veces que intervenía pues Jesús había aprendido a manejarse bastante bien con la labor de su querida Maestra Sombra de toda su escolaridad Básica y Media Superior.

Al terminar la Licenciatura en Derecho pusieron un bufete juntos y ahora están planeando su boda donde consideran pedir a la Maestra Sombra que tuvo Jesús que sea su madrina de velación, pues nadie mejor que ella se merece ese honor.

Y es así como un Aspie superó los pronósticos, donde tuvo una vida exitosa y no la vida miserable que sus iguales tienen por el #bullying y la incomprensión.

Y así es como termina esta bella historia que se desarrolló en la Tierra de la Inclusión.

¿Cómo lo ven, para reflexionar no creen?  Los discapacitados físicos y neurológicos  tienen los mismos derechos a ser felices como los neurotípicos, pero por desgracia eso nunca será así, ¡qué tristeza!