A veces resulta difícil entender qué pasa por la cabeza de algunas personas. Algo no funciona bien en el cerebro, incluso se podría decir que en el alma de alguien que, en nombre de la defensa de los derechos de los animales, es capaz de desear la muerte de un niño enfermo de cáncer.

La polémica, como tantas otras veces, se desató en Twitter. En la cuenta de una usuaria llamada Aizpea Etxegarraga (cuya cuenta fue inmediatamente borrada) apareció este mensaje que no sólo ofende a los aficionados a la #tauromaquia sino a todas las personas con un mínimo de sensibilidad, incluidos, por supuesto, la gran mayoría de los animalistas: "Qué va.

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Que se muera, que se muera ya. Un niño enfermo de cáncer que quiere curarse para matar herbívoros inocentes y sanos que también quieren vivir. Adrián vas a morir", decía.

No ha sido por desgracia el único exabrupto que ha circulado por las redes en torno a este asunto. Por ejemplo, otro usuario de #Twitter escribió: "Qué gasto más innecesario se está haciendo con la recuperación de Adrián (...) No lo digo por su vida, que no me importa en absoluto, lo digo porque, probablemente, este ser está siendo tratado en la sanidad pública con mi dinero". Estos mensajes fueron borrados por su autor pero se conservan capturas de pantalla en varios medios, como por ejemplo en la web de OK Diario.

Difícil de entender

Adrián, con sólo 8 años, sufre una enfermedad rara llamada Sarcoma de Ewing, una variedad particularmente agresiva de cáncer de huesos.

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A pesar de su corta edad es ya un gran aficionado a los toros, y por ello recibió hace unos días un pequeño homenaje en la Plaza de Toros de Valencia. Un momento de alegría que seguramente consiguió hacer más llevadera su enfermedad y afrontarla con más ánimo, sin saber que en las redes sociales, de manera cobarde y despreciable, existen personas que desean su muerte.

No es la primera vez que algunos animalistas (hay que insistir, algunos, seguramente una lamentable minoría) demuestran con sus palabras que anteponen la vida de los animales a la de los seres humanos, algo tan estúpido como incomprensible. Este verano, sin ir más lejos, tras la muerte en la plaza del torero Víctor Barrio, la viuda tuvo que soportar toda clase de burlas e insultos en las redes.

Más allá del debate de la tauromaquia

Ante este tipo de sucesos, sólo cabe preguntarse qué clase de persona es capaz de desear la muerte de un niño enfermo de cáncer para justificar una opinión o una idea, sea la que sea. El debate va más allá de la pugna entre taurinos e antitaurinos o de la lucha por la defensa de los derechos de los animales.

La pregunta que ahora todos deberíamos hacernos es la siguiente: ¿Qué clase de trauma o tara mental hace que ciertas personas sientan tanta empatía hacia los animales y tan poca hacia seres humanos que sufren, como por ejemplo un niño de 8 años enfermo de cáncer?