Ana Gómez Fuentes quedó embarazada unos meses después de cumplir los 38 años. Ésta periodista madrileña cuenta que cuando, con su pareja, decidieron tener un hijo, ni él ni ella lo habían intentado antes. Esa falta de “experiencia” y su edad, le hicieron suponer que la búsqueda del primer niño tal vez se demoraría.

Sin embargo, lejos estaba Ana de tener razón, el mismo mes en que dejaron de cuidarse quedó embarazada. El primer obstetra al que consultó le advirtió que probablemente tuviera una cesárea programa por la edad en la que iba a dar a luz y porque tenía realizada una cirugía laser de miopía. También la alertó sobre el aumento de peso.

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Pero a Ana, algo de aquella consulta no la convenció y buscó otro profesional, dentro de la misma clínica.

El nuevo obstetra quitó importancia a todo lo anterior y la acompañó durante un embarazo que, según la reciente mamá, fue de lo más tranquilo y normal. Dio a luz con 39 años, fue parto natural y el bebé, completamente sano, pesó 3.330 kg. “Sí es cierto que engordé mucho, más de 20 kilos, pero enseguida los perdí”, confiesa Ana dando por tierra los pronósticos de su primer médico. #Niños