Jordi Ferré, miembro de #Wasli (World Association of Sing Language Interpreters), señala que uno de los aspectos más relevantes de trabajar con personas sordas es una "enorme satisfacción" por la capacidad de poder hacer de puente de comunicación entre la persona sorda y la oyente. Define este lenguaje como una "lengua visual que podría ser perfectamente universal pero cada país tiene la suya propia", lamenta.

La lengua de signos nació en España en el siglo XVI  gracias a Fray Pedro Ponce de León que fue la primera persona que enseñó a comunicarse a un niño sordo, comenta Ferré. Asismismo, señala que enseñó a otros "monjes pero no con los suficientes signos para considerarse como una lengua; un sucesor  de Ponce de León trasladó este conocimiento a Francia donde se desarrolló más y, desde ahí, cada país elaboró la lengua  a su manera hasta extenderse por todo el mundo".

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El intérprete destaca que en los países de lationamérica "mezclan signos españoles, estadounidenses con los propios". "Es una torre de babel aunque lo idela sería que el mundo se pudiera comunicar con un lenguaje  universal", subraya Ferré. #Sordos