El llamado 'último #Orgullo de Europa' se acaba de celebrar en la alicantina ciudad de #Benidorm, una ciudad ya de por sí abarratoda de turistas ha conseguido que el fin de semana en el cual se ha celebrado el Orgullo la ocupación sobrepasara ampliamente el 90% de ocupación hotelera y, como suele ocurrir en estas ocasiones, los precios de los hoteles subieron moderadamente (en algún caso considerablemente).

Los llamados Orgullos, una serie de manifestaciones por la visibilidad del colectivo LGTBI (homosexuales, transexuales e intersexuales) se celebran por todo el mundo occidental y parte del otro.

Hoy en día todavía mucha gente opina que no hay por qué celebrar esto ya que, en el caso de España, los homosexuales tienen todos los derechos como cualquier otro ciudadano, pero como afirmó un político no hace mucho, "celebraremos un Orgullo heterosexual cuando empiecen a tirar desde azoteas a hombres y mujeres por ser heterosexuales, o cuando agredan a parejas heterosexuales por la calle por ir agarrados de la mano".

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Las celebraciones/manifestaciones del Orgullo reivindican la igualdad de derechos, pero sobre todo inciden en la visibilización de las personas. Si no se es visible, no se existe, y quienes no existen no tienen ni derechos ni vida propia, así de sencillo.

En el caso de Benidorm su "#Pride" (Orgullo) es más festivo que reivindicativo, aunque la reivindicación va implícita en la propia visibilidad de los participantes.

Disfraces, carrozas, bailes, entrega de regalos a los 'mirones', y multitud de fotografías durante el recorrido consiguen que esta visibilidad traspase el mero hecho de manifestarse y la realidad de mucha gente sea vista en medio mundo.

¿Por qué disfrazarse?, la respuesta está clara, ¿por qué no? Cuando durante años has tenido que vivir escondido, incluso encarcelado, o tu familia ha dejado de quererte (cosa increíble pero cierta), o te han llegado a despedir, el tener un día en el cual te manifiestes delante de miles de personas, sea con vaqueros, con faldas escocesas, con tacones de infarto o simplemente con una bandera te cura de muchas heridas del pasado.

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Lo cierto es que en los Orgullos tradicionales, menos de un 5% de los participantes (y la cifra es alta) va disfrazado, pero las fotografias obviamente se hacen a los 'atuendos' más inusuales. Fotografías una manifestación con más de un millón de personas ''normales'' (horrible palabra) no es interesante, pero lo cierto es que las personas disfrazadas son una minoría.

Benidorm lo ha conseguido, y ya podemos afirmar que es uno de los Orgullos más divertidos de todo el Mediterráneo, así que apuntaros la fecha, el segundo fin de semana de septiembre de 2017 apareced en Benidorm y disfrutad tanto de la ciudad como de su Orgullo.