Realmente puede parecer exagerado para nuestra mentalidad hispana pensar que nadie llegue a morir por exceso de #Trabajo, pero en #Japón es un serio problema hasta el punto que tiene un nombre determinado, karoshi, es decir la muerte que se produce por un exceso de trabajo. Esto nos hace pensar en la necesidad de una regulación laboral, con jornadas que permitan combinar tanto el tiempo de trabajo como el de ocio.

La sociedad japonesa es mucho más rígida que la nuestra, la separación entre empresa y familia no está tan marcada como en occidente y la implicación de los trabajadores con su puesto de trabajo y con los resultados de la empresa es una de las señas que definen a este país.

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Tras el fin de la II Guerra Mundial Japón quedó devastado y toda la sociedad se volcó en que la reconstrucción del país y la recuperación de su economía fuera lo más rápida posible, para ello las #Empresas impusieron a los trabajadores jornadas de trabajo agotadoras. Algo que se ha mantenido hasta la actualidad, un 22% de los asalariados japoneses trabajan más de 49 horas semanales, a ello debemos unir el hecho de que de los 22 días que disponen legalmente de vacaciones prácticamente nadie disfruta más de 9 porque está mal visto socialmente.

Sinceramente aunque a nosotros todo esto nos suene un poco exótico, si que es cierto que con la crisis es patente el empeoramiento de las condiciones laborales, las empresas quieren muchas veces obtener beneficios a base de recortar puestos de trabajo y para ello tienen que cargar de trabajo a sus empleados, jugando con la inseguridad del puesto y con las desigualdades retributivas con lo que se fomentan los conflictos entre los trabajadores; si a todo esto unimos la falta de control, el acoso laboral y los problemas organizativos tendremos un mapa completo de los problemas de muchas de nuestras empresas.

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Es patente el caso de una empresa de telefonía gala que colocó sus números tan por encima de la salud de los trabajadores a los que sometió a un salvaje acoso que en tres años ha tenido que lidias con 60 tentativas de suicidio.