La periodista, Stéphane Le Bars, lo describe así: “Larga como un campo y medio de fútbol, con altura de siete pisos, se apoya sobre un armazón de madera que será el más grande jamás construido en los EE.UU.”

Todo lo ideó Ken Ham, alguien que tiene a la Biblia “como un libro de Historia, pero Historia con mayúscula e Historia en singular”, como cuando leemos una biografía de Napoleón que suponemos que es fiel a la realidad, y que sostiene que Dios “creó el mundo en seis días y hace seis mil años”. Lejos de las cien parejas de especies animales que Noé eligió para su Arca, Ham elegirá unas treinta, pero lo más insólito es que una de las parejas es de… Tyrannosaurius Rex. Algo que nos deja boquiabiertos a nosotros, y también a la cronista de Le Monde.

Ham creó hace años el Museo de la Creación, no lejos de donde tendrá su Arca, y ésta última, según él, contada a The New York Times, “No será para nada como el mundo de Disney, aquí nadie viene a divertirse. Nuestro propósito es religioso”.

En un país como los EE.UU., donde el 42 % de sus habitantes sigue creyendo en que la Humanidad fue creada por Dios y que desconocen las teorías de Charles Darwin sobre la Evolución de las Especies, no es nada extraño que de vez en cuando salgan este tipo de extravagancias.

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Pero, como buen americano, su idea religiosa se mezcla con algo tan profano como el dinero, llegando a ofrecer ventajas fiscales, religiosamente hablando, a quienes quieran ir en el Arca cuando llegue el fin del mundo. Eso sí, los homosexuales están excluidos.

Asociaciones religiosas locales menos fanáticas ven como un “peligro para los cerebros de los niños” las visitas dominicales al Arca, creyendo, algo que comparten con la gente menos creyente o nada creyente, que traerá desgracias lo que Ham quiere difundir. Y desgracias nada acordes con el cristianismo.

El Museo de la Creación del señor Ham ha tenido más de dos millones de visitas, entre ellas muchos niños Estados de la América profunda como Texas, Missouri y Alabama, donde en sus programas escolares hay continuamente críticas y ataques a las teorías de Darwin, a las que no dan la menor validez, ni siquiera científica.

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La #Religión, no obstante, en EE.UU. tiene tantas confesiones y sectas tan abundantes y diferentes a lo largo del país, que nos encontramos cosas tan insólitas como las que satirizó una película de Hollywood, Magnolia, donde Tom Cruise era un predicador de una secta, donde se enseñaba a llegar a Dios a base de ser un campeón en relaciones sexuales, que predicaba de tal manera que, a su lado, el mítico actor porno italiano Rocco Siffredi parecería un monje benedictino. #Estados Unidos