Debido a la grave situación y la imposibilidad de tener calidad de vida en #Venezuela, muchos universitarios o jóvenes que están cansados de sobrevivir o de depender de sus padres, han decidido emigrar para poder ejercer sus profesiones en países con acuerdos bilaterales o simplemente buscando cualquier actividad de la cual vivir en otros países.

Esta vez Samantha Otero, Erick Briseño y Jesús López llevan sus sueños a cuestas junto a la poca ropa que usarán en el camino y alguna artesanía para vender e ir costeando su viaje hacia Argentina, destino final.

Ellos tres conforman el grupo llamado Monopolii, el cual nace ¨como un desapego de lo material, a enfrentar el mundo de una manera no convencional¨ según las palabras de su creador, Jesús López.

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A diario se ven en los diferentes aeropuertos del país, padres que lloran al despedir a sus jóvenes hijos o a familias enteras que han optado por salir del país al no conseguir alimentos, medicinas ni condiciones favorables para su bienestar, por lo que han tomado la decisión de emigrar. Pero estos jóvenes no serán despedidos en un aeropuerto, sino en sus casas o en la parada del autobús que los llevará a Santa Elena de Uairen, ubicada al Sureste de Venezuela en el Estado Bolívar, a 20 kilómetros de la frontera con Brasil.

A través de la página Couchsurfing Samantha y sus amigos han conseguido la manera de ponerse en contacto con personas de diferentes países, quienes dan albergue a estos viajeros  con pocos recursos quienes de manera segura y confiable pueden alojarse para descansar, alimentarse y continuar con su travesía.

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Venezuela, a diferencia de muchos países, fue un pionero en recibir inmigrantes de países en conflicto, pero ahora los que recibían con los brazos abiertos a los extranjeros están en #Crisis. Es así como aquellos que no tienen suficiente dinero, se las han arreglado de diferentes maneras para costear su ida a otros países.

Jesús López aprovecha su talento artístico y hace pulseritas con hilo encerado o de tejer para vender en los Juegos Olímpico de Brasil, ya que los tres chicos tienen previsto llegar el 5 de agosto para coincidir con este evento deportivo.

Cada vez más, los jóvenes venezolanos salen de su país con sus sueños y esperanzas de conseguir afuera lo que han perdido en Venezuela y el grupo Monopolii no se queda atrás. Samantha espera quedarse hasta diciembre para luego regresar y terminar de legalizar sus documentos y el resto de los chicos desea quedarse de una vez.

Un cuarto integrante del grupo, Daniel Guerra, es el único casado, también se unirá a ellos pero directamente en Brasil, él espera conseguir un trabajo y traerse a su familia cuando cuente con lo necesario para la estabilidad de todos.

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