La noche del martes el hashtag #savemarinajoyce inundó twitter. Una desesperada llamada de socorro de los fans de esta conocida vlogger londinense, una exitosa youtuber que cuenta con más de 650.000 seguidores a los que obsequia en sus vídeos con consejos sobre moda y belleza.

Todo se inició unos días atrás, cuando algunas personas empezaron a comentar con preocupación el cambio de actitud observado en las últimas apariciones de Marina Joyce: ya no parecía tan espontánea y divertida. Se podían apreciar huellas de cansancio en su rostro, hasta de miedo según algunos.

Hubo quien creyó ver incluso algunas señales de maltrato: hematomas en brazos y piernas, tristeza en la mirada...

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No pasó mucho tiempo antes de que se extendiera la sospecha de que alguien estaba coaccionando a la joven. La bola de nieve siguió rodando y pronto se encendieron las alarmas: Marina Joyce podría estar secuestrada y sus captores le estarían obligando a seguir con sus vídeos para no levantar sospechas. Todo esto corrió por la red como la pólvora. Sin la más mínima prueba, por cierto. 

Teorías conspirativas en twitter

En sólo unas horas, twitter se llenó de personas que analizaban hasta el último detalle los vídeos de Marina Joyce en busca de evidencias que confirmaran la teoría conspirativa del secuestro. El mencionado hasthag #savemarinajoyce eclipsó incluso a los relacionados con el atentado islamista en Normandía y otros sucesos.

Se habló de una misteriosa escopeta apoyada sobre la cómoda de su habitación, así como de la imagen de un puño cerrado en actitud amenazadora, quién sabe si el puño del secuestrador, ¡reflejado en la pupila de la joven! Como sucede con este tipo de cosas, quien desea encontrar pruebas, las encuentra.

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Aunque no existan.

De nada sirve que la propia Marina haya salido a desmentir los rumores asegurando que está perfectamente y que la policía de Londres lo confirmara poco después informando de que se encuentra "sana y salva". El convencimiento de que algo muy malo le sucede a la vlogger más famosa del Reino Unido siguen provocando toda clase de reacciones en #Internet.

Hay quien cree haber oído a la chica susurrar "Help Me" en uno de sus últimos vídeos, mientras que las teorías conspirativas de los imaginativos tuiteros se mueven ahora hacia un problema de drogas, alcohol o incluso algún transtorno psiquiátrico de la joven de 19 años. Cualquier cosa vale para mantener viva la emoción. Ya se sabe: "no dejes que la realidad arruine una buena historia".