Prácticamente todos hemos soñado alguna vez con ser estrellas del rock. Bañar nuestros cuerpos en dinero y ser mundialmente conocidos es algo digno de admirar. Siempre se ha dicho que la fama es una cuesta muy empinada, pero nunca hemos sido conscientes del grado de inclinación que esta conlleva. 

Hoy en día ser músico está considerado como un hobby para quien no forma parte de esa sociedad. ¿Qué grupo de rock no ha tenido que tocar gratis alguna vez? Al ser solo un pasatiempos no tiene por qué ser remunerado. Tal vez los organizadores de eventos crean que los músicos ven como un favor que les dejen tocar sobre un escenario, solo por el hecho de tocar delante de unas cuantas personas.

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Lo cierto es que la realidad reposa muy lejos de esta idea.

Un músico invierte más dinero del que recibe. Duela a quien le duela esto es cierto. Un guitarrista puede invertir sobre los 1000€ solo en equipo de calidad media. Esto, se ve agravado cuando una banda se crea. Los instrumentos, como todo buen músico sabe, son herramientas delicadas que deben tener un mantenimiento constante. En el caso de los guitarristas, debemos añadir a este presupuesto una media de 30€ al mes entre cuerdas y el local de ensayo, sin contar gastos adicionales como pedales de efectos, accesorios o revisiones. ¿Quién paga esto? Desde luego que uno mismo de su propio bolsillo. 

Los cazatalentos no existen. Deja de soñar. Un artista debe pagar por ser promocionado para ser lanzado a la fama. Ciertas empresas se dedican al management de bandas a cambio de una tarifa que suele superar los 1500€.

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El hombre que escucha a tu banda desde la barra mientras llama a su jefe para que os alcen a lo alto solo vive en las películas. Nadie arriesga su sueldo por un desconocido, por muy bueno que seas.

Nadie va a pagar por tu disco. Esto anda ligado al punto anterior. Un disco profesional puede costar entre 3000 y 7000 euros. Lógicamente, el dinero tiene que ser abonado por la banda. Suena a cachondeo tener que invertir ese dinero cuando nadie da un duro por tocar en su establecimiento. Si todos los directos de un grupo fueran justamente remunerados, los seguidores de este disfrutarían más fácilmente de un album de estudio. 

Todo el mundo quiere aprovecharse de que tu música guste. Es genial tener tocando en tu evento una banda que traiga una cifra considerable de público cuando para ti eso proporcione ingresos. Eso no supone ningún problema para la banda siempre y cuando cobre su caché. Pero, como anteriormente hemos mencionado, esto rara vez sucede. Los organizadores de eventos prefieren llenar su bolsillo a costa del público de grupos gratuitos.

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Como músico he de afirmar que la única excepción que debe considerarse es en conciertos benéficos.

Los concursos no son oportunidades, es marketing. ¿Realmente piensas que es un chollo ganar el concurso de bandas de tu festival favorito? Desde luego que esto solo es una campaña de marketing que se ceba de tus seguidores. Cuantos más votantes, más oportunidades de ganar. O lo que es lo mismo; cuanta más publicidad hagas de mi festival mejor.  Lo único que esperan estos festivales multitudinarios es que publicites su evento entre un público acorde a este a cambio de tocar gratis y a una hora desierta. No pierdas el tiempo molestando a tus fans, no merece la pena. 

Debemos invertir en los músicos que nos gusten. ¿Qué mas da pagar una entrada por verlos una noche? Gracias a esos 5€ podrán seguir adelante. Hoy en día, ser músico es un hobby muy caro. Si no tienes cómo invertir, no esperes que otra gente lo haga por ti. Duele. Pero es cierto. #Musical #Arte #Conciertos