Parece una de esas noticias surrealistas que Dani Mateo destaca en sus intervenciones de El Intermedio, pero es absolutamente real: hace unos días, en el pueblo madrileño de Torrelodones, unos 30 kms. al Noroeste de la capital española, ocurrió un insólito robo, más propio de la España cañí que tan bien describía el periodista Lluís Carandell o de los chistes de Manuel Summers.

El Ayuntamiento de Torrelodones colocó en el centro del pueblo, en la Plaza de la Constitución, una caca gigante, una especie de monumento hinchable con la forma de tal elemento escatológico, como parte de una campaña municipal para concienciar a sus conciudadanos de que deben tener cuidado con las cositas que sus perros se hacen en plena calle.

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Vamos, que las recojan y no las dejen para que las pisemos sin querer. Llevaba el cartel “Éste es uno de los mayores obstáculos para la convivencia. Si tienes perro, ayúdanos”.

Pues después del fin de semana pasado, el Ayuntamiento denunció ante la Guardia Civil que alguien se llevó la caca, llevándose la mochila que la contiene después de ser deshinchada. El diario El Mundo fue de los primeros que dio la noticia, luego el resto de medios, aunque todos, al contener la frase “caca gigante” en los titulares, se convirtió en la noticia insólita e involuntariamente humorística del día.

El monumento tenía tres metros de altura, y el Ayuntamiento ha pedido a la empresa que se lo dio a que ponga uno nuevo. El precio no es barato: unos 2.416 euros costará. Y los contribuyentes tendrán que pagarlo, entonces.

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Ángel Guirao, Concejal de Comunicación, contó que cuando el personal del Ayuntamiento se dio cuenta de que había desaparecido el hinchable, creyeron que todo era una broma y que alguien lo devolvería pronto. Pues nada de eso, no ha aparecido.

El peso total de la caca gigante, deshinchada, no es nada ligero: unos 30 kilos de peso y de unos 70 centímetros de altura. Aun así, el Concejal quiso bromear sobre lo ocurrido: “Se conoce que la campaña ha sido un gran éxito porque hemos conseguido que se conciencie todo el mundo hasta el punto de limpiar las cacas de tres metros de altura”.

Lo más insólito es que la campaña municipal local con este tema, según el diario Abc, consistía en que en otras zonas del pueblo había más cacas, de menor tamaño, para que la gente supiera de ella y tuviera cuidado con eso de sus perros. Incluso premiaban fotos que sus conciudadanos se hicieran al lado de dichos monumentos, como ejemplo de quienes se preocupan de verdad por el tema y quieren más limpieza en las calles.

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En Madrid capital también está su Ayuntamiento muy preocupado por el mismo tema, pero Manuela Carmena, más sensata, ha preferido elaborar un "mapa marrón" de la ciudad, con las zonas en donde es más grave la dejadez de dueños de perros con las cositas de sus perritos, con multas a quienes no las recojan.

En otros pueblos, las campañas municipales han sido de todo tipo, unas más logradas que otras, con multas u otras penas para los dueños de perros que no colaboraran de buenas maneras. #Animales #Robos